Viernes 27
de diciembre: sesión del Consejo de Ministros en el Palacio de Gobierno.
Expectativa
en medios de comunicación. Se presumía la renuncia de la Ministra de Justicia y
Derechos Humanos. En la Nochevieja la dama fue abordada por reporteros a la
salida de la Misa de Gallo en la Catedral de Lima. Había ocurrido recientemente
en el distrito limeño de El Agustino el asesinato de una mujer y sus tres hijos
a manos de su ex pareja sentimental. Bajando por las escalinatas de la Catedral,
se le consultó al respecto, entonces la ministra respondió que lamentaba
fastidiar, “pero, en verdad, hoy en día y
en este momento estoy en pleno momento de Navidad”.
Para esta
“banda de chiquilicuatres” en el Gobierno nacional, presidida por el “aventurero”
llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de
2018, que se jacta de luchar contra la violencia hacia la mujer, mantener a
esta insulsa Ministra de Justicia y Derechos Humanos -pese a sus torpes
disculpas- es políticamente desastroso. Por eso la expectativa.
En fin,
salieron los ministros. Anunciaron que, por fin, se extendería mediante decreto
de urgencia hasta el año 2031 la vigencia de la Ley que aprueba las normas de promoción del sector agrario del año
2000, cuyos beneficios prorrogables finalizaban este año. También anunciaron
otro decreto de urgencia exigiendo la contratación de un seguro de vida en
todos los contratos de trabajo. Además, anunciaron otro decreto de urgencia
para que el Ministerio de Educación “financie” la admisión de alumnos y alumnas
venidos de universidades privadas con licenciamiento denegado a las
universidades estatales.
La
expectativa era la Ministra de Justicia y Derechos Humanos. Entonces el
Presidente del Consejo de Ministros asombró a todos diciendo que a un ministro
o una ministra “no se le evalúa por comentarios,
sino por los resultados”. Para quienes conocemos cómo procede este
Gobierno, sabemos que, si realmente se aplicase ese criterio, ningún ministro quedaría
en su cargo.
¿Por qué no
botaron a la Ministra de Justicia y Derechos Humanos?. Podríamos especular, pero
creo que no lo hicieron para “proteger” al Ministro de Transportes y Comunicaciones.
La salida de la gris dama hubiese alentado la presión mediática por la salida
de quien ya es considerado un “compinche” del “aventurero”, su hombre cercano, muy
cuestionado por todo y quien sabría la verdad sobre el escándalo de corrupción
administrativa en el Gobierno Regional de Moquegua relacionado a la
construcción de un hospital regional en 2014 y los sospechosos pagos a una
empresa constructora indirectamente vinculada al “aventurero”, que podría
acabar políticamente con el “aventurero”. Varios candidatos parlamentarios
“no-gobierneros” creen que el caso debiera ser investigado por el Congreso a
elegir en enero próximo.
Parece que
2020 será el año del “Gobierno trinchera”: a partir de ahora no habría más
salida de ministros, salvo asunto muy grave. A resistir, porque el “aventurero”
no puede desprenderse del “compinche”. Veremos.
¡Feliz Año
Nuevo a todos!.

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