Phillip Butters, un ídolo caído

La marcha “Con mis hijos no te metas”, convocada para el 04 de marzo por la Iglesia Católica y las iglesias evangélicas, contra la llamada “ideología de género” causó una víctima inesperada: el locutor radial Phillip Butters.

Escribí antes sobre Butters, sus ideas muy “de derecha” y su estilo comunicador duro y agresivo. Junto a Rafael Rey (viejo político, director del Banco Central de Reserva y católico ultramontano que raya en lo fanático) y las ex modelos Cati Caballero y Patty Wong, Butters participó entusiastamente en la marcha, que congregó numerosa asistencia tanto en Lima como otras ciudades. Sobre el escenario montado en la Plaza San Martín, Butters se explayó todo lo que quiso contra la “ideología de género” (se llama “estudios de género” y no es lo que esos marchantes suponen), que todos ellos creen está dentro del nuevo currículo educativo nacional.

Allí Butters lanzó frases agraviantes contra el Presidente de la República, el Presidente del Consejo de Ministros, la Ministra de Educación y los dueños de medios de comunicación, incluido el grupo RPP, al cual pertenece Radio Capital, donde Butters tenía su programa matutino. Encima protagonizó un indigno altercado verbal con el periodista René Gastelumendi. Al lunes siguiente, llovieron críticas por teléfono y las redes sociales Facebook y Twitter sobre Radio Capital por las expresiones machistas y homofóbicas de Butters. Distintos anunciantes de su programa pidieron a la radioemisora retirar sus pautas publicitarias mientras él continuara al aire. Un día después, el grupo RPP anunció el despido de Butters.

Previsiblemente, Butters se “victimizó”: dijo que los directivos de RPP le prohibieron ir a esa marcha y a la convocada para el sábado 25, la “marcha por la vida”. Acusó al Gobierno nacional por “sacarlo” de la radio. De inmediato, sus seguidores reaccionaron: hicieron sonar los teléfonos de la radioemisora con llamadas a favor de Butters y en Facebook y Twitter hubo mensajes solidarios. En general, hablan de “censura”, “ataque contra la libertad de expresión” y “boicot” a Radio Capital.

¿Censura?. Hace varios años que Butters tenía tribuna para sus expresiones machistas y homofóbicas. En 2016 la Sociedad Nacional de Radio y Televisión multó a la radioemisora por difamaciones de Butters al periodista Marco Sifuentes un año antes, pero siguió teniendo muchos oyentes y varios anunciantes. Incluso Radio Capital lo había “premiado” con una hora más al aire, tras la renuncia del abogado Aldo Mariátegui. El día de la marcha, fue demasiado: Butters injurió sin reparos y comprometió el prestigio de la radioemisora. Ningún medio de comunicación se lo hubiera tolerado.

Que los seguidores de Butters piensen lo que quieran y hasta crean que incursionaría en política (dudo resista que revelen su vida privada y su pasado misterioso en campaña electoral), pero él mismo ya ha reconocido públicamente que se “excedió”, que sólo defendía “la vida y los niños” y que la multitud lo “incitó”.

Al final, Phillip Butters sólo era un ídolo con pies de barro, que cayó.

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