Adiós Doña Susana


Finalizan los cuatro años de Susana Villarán como la Alcaldesa de Lima. Como en política cuentan métodos y no objetivos, Villarán prometió una “Lima para todos”, pero nunca dijo cómo alcanzar ese ideal, sin perderse en el camino. Doña Susana se perdió en el camino. Tras cuatro años, casi no tiene ningún activo y sí muchos pasivos.
 
La construcción del túnel que conectaría Rímac con San Juan de Lurigancho sigue paralizando, a pesar de las millonarias pérdidas. Súmele los costos de su fallida obra en la playa La Herradura, las cifras rojas que continúa mostrando el sistema de transporte Metropolitano (¿cuánto cree que cuesta la defensa jurídica en arbitrajes?), los créditos “laxos” de la Caja Metropolitana (incluye el préstamo que Doña Susana solicitó para ella misma), el despilfarro del Servicios de Parques de Lima (corrupción ocultada por periodistas “villaranistas”), el exponencial aumento de la planilla de funcionarios y servidores (casi ¡6,000 burócratas!), el largo subsidio al “Corredor Azul” (¿el resto de la cacareada “reforma del transporte”?) y la habilitación completa del Mercado Mayorista de Santa Anita.
 
Inmediatamente, los seguidores de Villarán alegarán mencionando las escaleras y los muros de contención del programa “Barrio Mío”. A decir verdad, se ha gastado mucho y se construyó poco. Ahí están los proyectos técnicos encarpetados que lo prueban. Ni siquiera concluirá el llamado “Parque del Migrante” en La Victoria, donde funcionaba el Mercado Mayorista Nº1 “La Parada”. Hablando de “La Parada”, basta recorrer los alrededores para percatarse que el desastre de insalubridad, suciedad y caos sigue.
 
A Doña Susana parece no molestarle el comercio ambulatorio (¿qué opinaría si se ubicase delante del edificio residencial donde vive?) cada vez que viaja en automóvil por el centro de Lima hacia el Palacio Metropolitano. A los “villaranistas” no les molesta, porque -tal vez- nunca van por allí. Sin embargo, quienes sí transitamos casi a diario y que deseamos una ciudad capital al estilo de Buenos Aires, Santiago de Chile o Bogotá NOS MOLESTA las veredas o pistas sucias y “tomadas” por mercachifles vendiendo cualquier cosa.
 
Tema aparte merecen las concesiones viales. Aplaudo la iniciativa privada, pero hasta ahora no conocemos bien los compromisos contractuales de la municipalidad y los consorcios: por eso los repetidos aumentos de tarifas por peajes. Al mismo tiempo, vació de recursos a la Empresa Administradora de Peajes (EMAPE), que hoy le falta dinero para concluir obras (¡para pagar sueldos, sí hay!) y no sirvió emitir bonos que el mercado rechaza.
 
Hasta en la promoción cultural y la lucha contra la corrupción, Villarán falló. De nada sirvieron sus festivales artísticos cuando “dejó morir” el moderno Museo Metropolitano. De nada sirvió proclamar que ella “no roba” (nadie dijo que sí) cuando no opina ni interviene en el último escándalo de sobornos y tráfico de influencias que involucra a su hermano.
 
Quizá me excedí en la dureza de la crítica, pero juzgue si estos cuatros años terminan o no “sin pena ni gloria”.
 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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