¡Que se vayan todos!

 

Ignoro el sentir de muchos conciudadanos, pero en esta oportunidad deseo expresar mi sentir.

Harta ver, oír o leer todos los días cómo la democracia restaurada en 2001 se degrada persistentemente, cuyo epicentro de la putrefacción es el Congreso, en franca decadencia. Harta ver, oír o leer cómo los actuales congresistas (con excepciones, por supuesto), de distintas tendencias políticas, se han convertido en una “casta” asquerosa y repugnante, que se denomina a sí misma “democrática”, pero viola impunemente la Constitución de 1993 (por eso este texto está perdiendo su único activo: la legitimidad de ejercicio) y ya no busca representar a la nación sino satisfacer intereses particulares. Aunque es inconstitucional, no sorprende que muchos conciudadanos quieran el “cierre del Congreso”.

Hartan los sectores “de derecha” y sus discursos “guerracivilistas”. Auto-convencidos que ellos “salvaron la patria” cuando cayó el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo, se creen con derecho a “limpiar” de cualquier influencia “izquierdista” el sistema político. Estos adalides del “anti-izquierdismo” definirían cuál influencia es o no “izquierdista”. Todos sus discursos a favor de la democracia, las instituciones y el imperio de la ley son falsos. Hasta hoy no se arrepientes e, incluso, se vanaglorian de haber provocado la caída del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski en 2018. Con excepciones, son autoritarios, populistas y mercantilistas.

Harta la “progresía” limeña, esas izquierdosas elites supremacistas, y sus comparsas mediáticas. ¡Con qué cara pueden ponerse como defensores de la democracia, las instituciones y el imperio de la ley cuando sus voceros más influyentes quisieron fundar un nuevo “régimen político”, a partir del nefasto gobierno de Martín Vizcarra y su acto espurio de “cargarse” el Congreso el 30 de septiembre de 2019!. Por eso fue el “bochinche callejero” de noviembre de 2020, que “se cargó” el gobierno de Manuel Merino: se les escapaba el sueño del “nuevo régimen político”, donde no importase quién ganara elecciones, sólo ellos gobernarían. ¡Con qué cara pueden ahora pedir que haya jóvenes protestando en marchas callejeras cuando ellos “engañaron” y “manipularon” a mucha juventud para que protagonizara el “bochinche” de 2020!. Cuando los jóvenes descubren que les han engañado y manipulado, no vuelven sobre sus pasos.

Por supuesto, hartan las distintas facciones de izquierda radical. Coincido con el escritor Mario Vargas Llosa cuando alguna vez dijo que los “rojos” y “rojimios” en Perú se dividen entre “oportunistas”, listos a hacer y decir lo que sea (demagogia, por ejemplo) para atornillarse en la administración pública y pasar todos los meses por tesorería, e “incendiarios”, quienes sueñan con verter gasolina sobre todo y convertir el país en una gigantesca fogata.

Creo compartir con mis conciudadanos el fastidio, la cólera y la repulsión por quienes están llevando el país hacia la politización, la mediocridad y la inmoralidad. Por eso empieza a prender la consiga “Que se vayan todos”.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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