Tras el
resultado de la elección parlamentaria, hay dudas, inquietudes y temores a raíz
de la futura bancada de Unión por el Perú (UPP) en el Congreso.
UPP no es
un movimiento político nuevo. Con el ex congresista José Vega, ha tenido una regular
participación electoral desde 2001. Primero fue aliado del Partido Nacionalista
y, después, se alió con Solidaridad Nacional, el proto-partido del ex alcalde
de Lima, Luis Castañeda, y con el ex congresista Renzo Reggiardo. En los
últimos comicios, UPP se presentaba con su membrete, pero con escaso resultado
electoral.
¿Qué pasó?,
¿por qué UPP tendrá 13 escaños en la Cámara?. Tres factores lo explicarían: el
primero es Virgilio Acuña. Ex congresista y hermano de César Acuña (empresario,
ex congresista, ex alcalde de Trujillo y ex presidente regional de La
Libertad), el “Tío Virgilio” (gusta le llamen así) es un empresario agrícola,
quien le habría “comprado” la marca partidaria a Vega. Gracias a él, UPP tuvo
resonancia en redes sociales y con jugadores de video en línea. El propio Acuña
es video gamer, un aficionado que
comparte e interactúa con una masa juvenil, políticamente incrédula y poco o
nada conocedora del Perú, su historia, sus males y sus posibilidades. Muchos video gamers apoyaron a UPP, porque su “Tío
Virgilio” les prometió un proyecto de ley del eGame.
Otro factor
es más relevante: la figura del ex mayor del Ejército, Antauro Humala, preso
desde 2005 por la “asonada” de Andahuaylas, en la cual fueron vilmente
asesinados por sus huestes cuatro policías. “Antaurito” es la encarnación de
esa bazofia ideológica llamada “Etnocacerismo”, hechura intelectual de su padre
y abogado, Don Isaac, que es mezcla de militarismo, chauvinismo, racismo y totalitarismo.
Mejor dicho, un tipo de fascismo andino.
En la
futura bancada de UPP habrá algunos seguidores de “Antaurito”. Incluso ex convictos
por la “asonada” de Andahuaylas en 2005. Ellos no creen en la democracia, el
imperio de la ley ni las instituciones. Son enemigos confesos de la vida, la
libertad y la propiedad. Entre población rural o urbano-marginal, pobre o muy
pobre, escasamente instruida, culturalmente levantisca o socialmente resentida,
la prédica “etnocacerista” puede prender. Por fortuna, ha sido electoralmente
diminuta. Sin embargo, es mejor no bajar la guardia: la prédica “etnocacerista”
es tan violentista como los terroristas de Sendero Luminoso en la década de
1980.
También
está el factor de la individualidad: tal vez haya gente que votase por tal o
cual candidato por simpatías personales, a pesar de su discurso político.
Descontando
que no habrá amnistía para “Antaurito” (¿las demás bancadas la votarían?), Vega
preferirá acercarse a la izquierda radical y “Tío Virgilio” obrará en favor de
sus intereses (lo hizo antes), para el próximo año el ascenso político de UPP
no pasará de un recuerdo.
Nota aparte: ¿era necesario que el Poder Judicial, a pedido del
Ministerio Público, impusiera otra prisión preventiva para doña Keiko F., ex
congresista y lideresa del fujimorismo?, ¿no podía ser un arresto domiciliario?.

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