Lejos de pasiones políticas y críticas
coyunturales, se puede valorar la trascendencia de quienes dejaron una huella
en la política. Recientemente, fallecieron Henry Pease, Enrique Zileri y Felipe
Osterling y son buenos ejemplos.
Pease, sociólogo catedrático de
la Pontificia Universidad Católica del Perú, era un conocido estudioso de la
Ciencia Política en este país. Muchos libros publicados dan fe de su trabajo
intelectual. Fue Teniente Alcalde de Lima bajo Alfonso Barrantes entre 1984 y
1987. Candidato municipal de la alianza Izquierda Unida en 1989 y presidencial
en 1990. Después del golpe de estado del 05 de abril de 1992 pasó a integrar el
Congreso Constituyente Democrático (CCD). Posteriormente, sería opositor a la
dictadura de Alberto Fujimori. Desde el Congreso colaboró en la instalación del
gobierno de Valentín Paniagua y después pasaría a apoyar el gobierno de
Alejandro Toledo. Entre 2001 y 2002 dirigió la frustrada reforma constitucional
total y en 2003 fue el Presidente del Congreso. Estaba retirado de la política
desde 2006.
¿Qué se le reprocharía a Pease?.
El antiguo periodista Constante Traverso lo culpa de la división de la
Izquierda Unida en 1989. Personalmente, le imputaría el actual desprestigio
parlamentario por su “tibieza” en sacar adelante el proyecto de reforma del
Congreso. También que se desacreditara asesorando a su amiga, la alcaldesa de
Lima, Susana Villarán, y haciendo campaña por el NO para la consulta popular de
revocatoria de 2013.
Zileri, publicista convertido al
periodismo y director de la revista Caretas por muchos años. Caretas y Zileri
marcaron la vida política durante las últimas décadas. A Zileri se le valora
por su cerrada defensa de la libertad de expresión bajo el general Juan Velasco
Alvarado (la marcha de 1974), el general Francisco Morales Bermúdez y Alberto
Fujimori. Desde una postura socialdemócrata, Caretas siempre defendió la democracia,
la institucionalidad y el periodismo libre. Se retiró de la dirección en 2012. ¿Qué
se le reprocharía a Zileri?. Durante la campaña electoral de 1990, Caretas
sucumbió a la vomitiva “guerra sucia” contra la candidatura presidencial del
escritor Mario Vargas Llosa y la opción que representaba.
Osterling, jurista. Fue Ministro
de Justicia entre 1980 y 1981. Senador y dirigente histórico del Partido
Popular Cristiano. Firme opositor en 1987 al intento para nacionalizar la
banca. Presidente del Senado entre 1991 y el 05 de abril de 1992. Valiente
opositor en los días siguientes a la instalación de la dictadura, pero después
se retiró de la política. A partir de 2001 sólo ejercería influencia dentro del
partido.
¿Reproches?. No evitó que su
partido terminara avalando el golpe con la convocatoria al CCD dividiendo a la “oposición
democrática” y no colaboró mucho en la renovación de cuadros dentro de su viejo
partido, que ahora trata de renovarse apresurada y torpemente.
La lista podría continuar. En
fin, quienes participan en política son humanos como usted y quien escribe.
Lástima que esperemos hasta la muerte para recién entenderlo.



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