Fujimorismo: el verdadero peligro ("ESPECIAL")

Oigo “alertar” a los anti-fujimoristas sobre el peligro que Keiko F., ex congresista, hija mayor del reo ex dictador Alberto Fujimori y lideresa del fujimorismo, ganase la elección presidencial en el ballotage.

Suponer que tan pronto Doña Keiko fuese juramentada ante el Congreso el 28 de julio si ganara “restablecerá” la dictadura del padre es ABSURDO. La dictadura de Alberto Fujimori se inició con el golpe de estado del 05 de abril de 1992 y duró hasta el 22 de noviembre de 2000. Fue posible establecerla debido al contexto de violencia terrorista de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), el desastre económico, la corrupción y la descomposición institucional de la democracia de la década de 1980 que hegemonizaron el APRA, el Partido Popular Cristiano, Acción Popular y la Izquierda Unida.

Además, la dictadura fue posible por el apoyo militar, diplomático, empresarial y hasta mediático que consiguió el entonces asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos. Sobre todo, la gran mayoría de la ciudadanía estuvo dispuesta a “tolerar” la dictadura a cambio de “paz” y “estabilidad”. Hoy el contexto es totalmente distinto y esos factores de poder no existen.

Cuando los anti-fujimoristas dicen que el fujimorismo tiene un “déficit democrático” no es un juicio de valor correcto. Bajo la democracia restaurada en 2001 el fujimorismo sí ha actuado dentro de la legalidad y la institucionalidad. El peligro no es una reedición del pasado sino las sombras sobre el futuro.

Para empezar, la próxima “mayoría absoluta” fujimorista en la Cámara será “abusiva”, pese a que lo nieguen distintos voces del fujimorismo y comentaristas políticos filo-fujimoristas. La tentación de abusar del poder es fuerte. No por ser el fujimorismo en sí, sino porque no ha habido “mayorías absolutas” en democracia desde la década de 1980 y éste se sentirá totalmente avalado por los votos en las elecciones parlamentarias. Peor si consideramos que algunos fujimoristas están deseosos de “venganza” y listos a cobrarse cuentas políticas pendientes.

¿Doña Keiko no controlaría su bancada parlamentaria?. Estará distraída en las labores del Poder Ejecutivo para preocuparse mucho por el Congreso. No creo que su fogoso hermano menor, Kenyi F., reelecto congresista fujimorista, le facilite las cosas. Con que la “mayoría absoluta” le apruebe algunas reformas, suficiente. Deseosa de limpiar su apellido y actuar distinto a lo que se espera de ella, tenderá a no usar todo el poder que un Gobierno nacional con mayoría parlamentaria le otorgaría y tratará de congraciarse con todos.

Personalmente, Doña Keiko es una mujer inescrupulosa y cínica. Mentirá o dirá verdades a medias sin ningún rubor cuando las crea convenientes. Quizá hasta tenga algunas reacciones autoritarias, que intentará corregir para evitar mayores consecuencias políticas. No obstante, querrá parecerse más a sus cuatro antecesores democráticos que a su padre y quienes hoy la defienden fanáticamente, mañana no le tendrán piedad. 

He ahí el peligro que veo, pero ¿usted qué ve?.

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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