Conmoción
política en el Congreso. El presidente de la Cámara, Daniel Salaverry, autorizó
la formación de nuevas bancadas parlamentarias.
Tras una
declaratoria de inconstitucionalidad el año pasado a una enmienda al Reglamento
del Congreso que impedía formar nuevas bancadas parlamentarias (sentencia que
permitió el surgimiento de dos facciones parlamentarias de izquierda radical),
el APRA y el fujimorismo aprobaron en la Cámara otra enmienda reglamentaria
para crear la figura de la “bancada mixta” para aquellos congresistas que
renuncien o sean expulsados de sus bancadas. A pesar de las críticas de la
opinión pública, quien escribe aplaudió la medida.
Sin
embargo, este año varios congresistas presentaron una acción de inconstitucionalidad
contra esa enmienda reglamentaria ante el Tribunal Constitucional. A mitad de
año, los magistrados constitucionales declararon la inconstitucionalidad
parcial. La “bancada mixta” está permitida, al igual que cambiar de bancada
(nunca se prohibió) y formar nuevas bancadas.
El
argumento principal contrario a la enmienda era la “renuncia por principios”.
Por supuesto, ¿quién determinaría una “renuncia por principios” sino es el
propio congresista y lo que entienda por “principios”?. Las normas deben tener
una dimensión objetiva, no subjetiva. Los congresistas no son dueños del
escaño. Llegaron al Congreso gracias a los votos del electorado hacia el
partido político, movimiento político o alianza electoral que les permitió un
puesto en la lista de candidaturas.
Podemos
acertar o discrepar en todo o parte con los fallos del Poder Judicial o el
Tribunal Constitucional, pero se acatan. A los fujimoristas les ha disgustado
la decisión de Salaverry (a quien ellos pusieron en la Mesa Directiva), quien
lleva meses actuando políticamente alejado del fujimorismo, del cual hasta
pidió “licencia”. Ya hay dos bancadas nuevas: Cambio 21, formada por varios
fujimoristas disidentes, y la Bancada Liberal, formada por antiguos
oficialistas y un fujimorista renunciante.
Por
supuesto, los anti-fujimoristas en la política, la academia y los medios de
comunicación celebran, porque creen que se “acelerará” la desintegración de la
mayoritaria bancada fujimorista. No me gusta, porque volvemos al espectáculo ridículo
de ver bancadas parlamentarias que electoralmente no representan a nadie. En la
actual coyuntura política, Cambio 21, la Bancada Liberal y las nuevas bancadas
que surjan corroboran la persistente degradación del Congreso.
Nota aparte: es “inmoral” que las iglesias evangélicas, las cuales
con su movimiento pacato y reaccionario “Con mis hijos no te metas” quieran
torcer la política educativa en favor de sus intereses y dogmas (incluso con
acciones legales ante el Poder Judicial), el Congreso les prorrogue las
exoneraciones tributarias que les otorga la Ley de Libertad e Igualdad
Religiosa de 2010. El Gobierno nacional debe observar esa ley, como hizo con la
ley que prorrogaba “innecesariamente” el Régimen Especial de Jubilación
Anticipada del Sistema Privado de Pensiones.
¡Feliz Navidad!.

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