Negociación política

 

En los sectores “de derecha” predomina un silogismo engañoso.

De acuerdo a éste, el Congreso no puede destituir al “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República ni cesar su incompetente, corrupto e ideologizado Gobierno, porque no existen 87 votos en la Cámara para aprobar la destitución por “incapacidad moral permanente”. No los habría, porque el “hombre sin sombrero” ha “comprado” congresistas: los conocidos “Niños”, denunciados por la lobista Karelim López y el ex secretario general presidencial Bruno Pacheco, a quienes no los mueve la “lealtad hacia el caudillo” ni un compromiso ideológico sino el interés particular. Entonces, los “Niños” son los responsables que el Congreso no destituya al “hombre sin sombrero”.

Este razonamiento lógico esconde la negación de la realidad política, la evasión de responsabilidades y la autocomplacencia. Conforme a testimonios ante fiscalía de López y Pacheco, los “Niños” serían entre seis a doce congresistas, pero en sectores “de derecha” creen -sin indicios- que serían veinte, treinta, cuarenta y hasta cincuenta congresistas. Sin embargo, en noviembre del año pasado, cuando aún no se conocía la existencia de esos “Niños”, en el programa de TV de la periodista Milagros Leiva, el congresista José Cueto admitía que, si en el Congreso se juntaba toda, toda la oposición “de derecha” y “centrista” (difícil), apenas, se hubiese alcanzado un poco más de 80 votos en la Cámara, porque la suma de todas las facciones de izquierda radical, cercanas o no tanto al Gobierno nacional, contrarresta. Como he sostenido antes: no hay ni nunca hubo 87 votos para la destitución.

Si los sectores “de derecha” pretenden reeditar los sucesos de noviembre de 2020 cuando el Congreso, inesperadamente, consiguió más de 87 votos para cesar el gobierno de Martín Vizcarra, se equivocan. Ese hecho no es repetible. Tampoco se trata solamente de adicionar y adicionar más y más pruebas de la “incapacidad moral permanente” del “hombre sin sombrero”, porque hace tiempo abundan. Menos caer en el gimoteo (¿dónde están los “87 patriotas”?) ni los señalamientos inútiles. El meollo del asunto es la negociación política.

Si los opositores “de derecha” o “centristas” que quieren la destitución no son capaces de conseguir más votos dentro de sus colectividades, debieran acercarse a las facciones de izquierda radical y negociar con éstas. Es realpolitik. Cualquiera de esas facciones “rojas” que preste sus votos no lo haría gratuitamente: se le deberá ofrecer algo a cambio y saber qué quisiera aquélla a cambio. Si los puntos de la negociación política fuesen aceptables, podría haber acuerdo. Creo la única facción de izquierda radical con la cual se podría negociar la destitución es la perteneciente al corrupto ex presidente regional de Junín, Vladimir Cerrón, comunista estalinista.

Incluso pronto habrá un fuerte incentivo para negociar: el resultado de las elecciones municipales y regionales, que será un varapalo para quienes todavía son reacios a deshacernos del desprestigiado “hombre sin sombrero”. Veremos.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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