Resultados electorales


Las elecciones municipales y regionales han dejado una estela de ganadores, casi-ganadores, perdedores y “enterrados”.
 
Un ganador indiscutible es Luis Castañeda, quien regresará triunfante a la Alcaldía de Lima tras un interregno de cuatro años. La ciudad que regirá no es la misma de 2010: afrontar el déficit presupuestal, reiniciar obras “paralizadas”, revisar los últimos contratos de concesión vial, solucionar la problemática de “La Parada” y “enmendar” la “reforma del transporte”, etc.
 
En los “casi-ganadores”, figura el ex ministro de Transportes y Comunicaciones, Enrique Cornejo, cuyo desempeño en la elección limeña fue bastante bueno: pasó de 2% de intención de voto a obtener 17% de votos válidos. Sin embargo, el APRA no ganó ninguna alcaldía capitalina y sigue vencido en los departamentos de La Libertad y Lambayeque, donde ganó el clientelismo electoral del todopoderoso empresario y ex congresista César Acuña, con posible victoria hasta en Ayacucho. Ha ganado poquísimas alcaldías en el interior del país y sólo disputaría con Acción Popular en segunda vuelta la presidencia regional de San Martín.
 
Numéricamente, el Partido Popular Cristiano no ha perdido en Lima, pero el respaldo a la alcaldesa Susana Villarán le ha costado caro. Al interior del país, ha ganado pocas alcaldías y ninguna presidencia regional, tanto o menos que Acción Popular, que no obtuvo mal resultado para la presidencia regional del Callao. Somos Perú, excepto los casos limeños de San Luis, La Molina, Santiago de Surco y Miraflores, no ha ganado nada. El fujimorismo no ha conseguido alcaldías, pero disputaría en segunda vuelta las presidencias regionales de Ica y Pasco.
 
Perdedor, obvio, Perú Posible, que en Lima perdió Villa María del Triunfo, aunque obtuvo Los Olivos. Al interior del país, no ha ganado nada de nada. Cambio 90, hoy conocido como PPS (¿por cuánto tiempo?), sólo ganó San Miguel y Santa María del Mar: fuera de Lima, no existe. Tampoco Unión por el Perú, Solidaridad Nacional (fuera de Lima) o Restauración Nacional pueden cantar victoria y sí lamentar derrotas. Además, la izquierda radical tampoco ha ganado nada. No han podido capturar las presidencias regionales de Moquegua y Puno. La derrota de Villarán en Lima sí le afecta y la victoria reeleccionista de Gregorio Santos en Cajamarca no le beneficiaría, porque está preso y no podría asumir.
 
Por último, “enterrados” son Doña Susana, quien terminó en un vergonzoso tercer lugar, el ausente Partido Nacionalista y, fundamentalmente, el sistema de partidos políticos barrido por un sinfín de movimientos regionales y locales, ganadores de muchísimas alcaldías y la gran mayoría de presidencias regionales: desde Alianza para el Progreso de Acuña en el norte del país hasta la maquinaria electoral del ex alcalde del Callao, Alex Kouri, en el primer puerto. 
 
Como le escuché decir al periodista Víctor Andrés Ponce, cualquier politólogo de los Estados Unidos y Europa podría preguntarse cómo la democracia del Perú restaurada en 2001 aún no ha explotado en mil pedazos. Buena pregunta, ¿no?.

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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