En estos días de (inéditos) debates presidenciales con
pocas propuestas y mucho ataque, evocó el célebre primer debate presidencial de
1990.
Veintiséis años atrás, pero los paralelismos son
asombrosos. El escritor Mario Vargas Llosa, candidato presidencial de la
alianza FREDEMO, quien tenía como uno de sus colaboradores al economista Pedro
Pablo Kuczynski, futuro ministro de Economía y Finanzas y hoy candidato. Alberto
Fujimori, ex rector universitario y candidato del movimiento Cambio 90, cuya
hija mayor quinceañera se llamaba Keiko, futura congresista y hoy candidata.
El debate fue en el extinto auditorio del Centro
Cívico en Lima. El periodista Guido Lombardi era el moderador. Los temas:
Pacificación nacional, Programa Económico, Desarrollo Agrario, Educación,
Trabajo e informalidad y Rol del Estado. Los dos tuvieron 6 minutos por cada
tema, con 3 minutos para la réplica y 1 para la dúplica. Por sorteo a Vargas
llosa tocó la primera intervención, a Fujimori la última.
Vargas Llosa no leyó, todo lo había memorizado (a la
postre, confesó haberse entrenado con periodistas como César Hildebrandt), en tanto
que Fujimori llevó escritos y leyó en todas sus intervenciones. Su táctica era
dejar mal a su rival, sin escatimar en ataques personales.
Fujimori atacó a Vargas Llosa con la confesión que éste
había consumido marihuana en la adolescencia y que lo descalificaba moralmente
para liderar la nación. El aludido minimizó el hecho y contraatacó hablando de
“Madame Carmelí”, la astrologa personal de Fujimori, a quien había colocado en
lista para una diputación y quien tenía condena por narcotráfico.
Fujimori atacó otra vez aludiendo que Vargas Llosa no
representaba a los pobres del país, criticando su “ateísmo” (agnosticismo) y diciendo
que el FREDEMO era el “verdadero continuismo” del gobierno de Acción Popular
(1980-1985) y el Partido Popular Cristiano. Vargas Llosa le recordó su
“vínculo” con el gobierno del APRA (1985-1990) y el apoyo de la Izquierda
Unida. Después intentó ridiculizar a Fujimori aludiendo que no era “tan buen samurái como aparece en las
fotografías” (recuerdo cuando fue con kimono y katana al programa de TV del
cómico Carlos Álvarez) y criticó la baja producción lechera de las vacas en la
Universidad Nacional Agraria de La Molina bajo su rectorado.
Sin embargo, Fujimori dio el golpe de gracia contra
Vargas Llosa cuando mostró una supuesta portada del diario Ojo en la edición del día siguiente con el titular “Mario presidente noqueó a Fujimori en el
primer round”. A la frase de Fujimori “los
medios se pueden comprar con millones”, Vargas Llosa no pudo responder.
Enrique Agois, dueño de EPENSA, y Fernando Viaña, director de Ojo, negarían
haber impreso tal portada.
Al día siguiente, la mayoría de medios de comunicación
dio vencedor a Vargas Llosa, pero una semana después, tras la votación del ballotage, la mayoría de peruanos y
peruanas favoreció en las urnas la estrategia de Fujimori de ataque al
adversario y empatía forzada con la población antes que propuestas e ideas. ¿Se
repetirá la Historia?

No hay comentarios:
Publicar un comentario