Durante algunos días vi televisión y sintonicé RBC TV.
La programación es aburridísima, pero me llamó la atención un programa político
nocturno conducido por Claudio Zolla.
No recuerdo haber oído o leído antes sobre Zolla, pero
lo investigué en Internet. Natural de Piura, es publicista y empresario.
También es pastor evangélico, pero no supe de cuál denominación pentecostal. En
2010 Zolla pertenecía a Restauración Nacional, liderado por el conocido pastor
evangélico Humberto Lay, ex integrante de la Comisión de la Verdad y
Reconciliación. Postulaba a una regiduría metropolitana en la lista encabezada
por Lay para la Alcaldía de Lima en las elecciones municipales y regionales de
ese año, pero rompió con Lay. Fundo su movimiento político y parece que intentó
inscribirlo ante el Jurado Nacional de Elecciones, sin éxito. Para las
elecciones generales de 2016 secundó la fallida candidatura presidencial del ex
diputado Francisco Diez Canseco y rompió después con Diez Canseco.
Zolla es un tipo algo contradictorio. En 2013 participó
públicamente en la campaña por el SI en la consulta popular de revocatoria del
mandato de la entonces alcaldesa de Lima, Susana Villarán, defendiendo a los
comerciantes del extinto Mercado Mayorista N°1 “La Parada”. En diciembre pasado
el diario Expreso recogió sus declaraciones
invocando a los congresistas no destituir al Presidente de la República, porque
sólo beneficiaría a los “rojos”.
Zolla se define “liberal clásico” en materia
económica. Habla de acabar con el “sistema mercantilista” en la
economía, pero se queda en el discurso, porque no formula ideas coherentes de
política pública. Cree que el liberalismo es una doctrina pétrea, no una
corriente de pensamiento enriquecido por nuevo conocimiento y constatación de
la realidad.
Sin embargo, el lado negativo de Zolla es su
predicamento religioso. Eso habría quedado evidenciado en una entrevista que él
realizó hace tiempo en su programa de TV a una abogada de la ONG PROMSEX cuando
debatían la despenalización del aborto. PROMSEX envió una carta a los
directivos de la televisora quejándose de Zolla, porque alegaba interrumpió
constantemente a la entrevistada, la “humilló” y hasta la “insultó”. Supongo
ahí desapareció el político en ciernes y apareció el pastor evangélico, quien
consideraría que “defender la vida y la familia” es oponerse fanáticamente a la
educación sexual, la planificación familiar, el enfoque de género y la unión
civil no-matrimonial entre personas del mismo sexo.
Zolla se parece a Fabricio Alvarado, quien en Costa
Rica es periodista, pastor evangélico, diputado a la Asamblea Legislativa y
candidato presidencial con altas posibilidades de llegar al poder en su país.
Alvarado es mucho más conocido en Costa Rica que Zolla en el Perú, pero
representan el mismo fenómeno: el político a quien no le basta guiar sus
acciones personales por una moral y una ética sino que quiere “predicar” a los
demás mediante la política “su” moral y “su” ética. Un fenómeno contrario a la
esencia republicana.
No sé ustedes, pero Zolla no me gusta.

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