El Presidente de la República nombró su gabinete ministerial y más de un observador de la política quedó desconcertado.
Inicialmente, el Palacio de Gobierno anunció que el economista Hernando de Soto, ex candidato presidencial, sería el nuevo Presidente del Consejo de Ministros. Parece que De Soto lo creyó y hasta tenía su lista de nombres y apellidos para los ministerios. Sin embargo, Su Excelencia, quien tiene pinta de “viejo zorro”, engañó a un ingenio De Soto más fácil que a adolescente nerd.
Más allá que el nuevo gabinete esté integrado, casi totalmente, por funcionarios públicos que trabajaron bajo los gobiernos de Dina Boluarte y José Jerí, estos ministros no responden al Presidente de la República sino a tres personajes nocivos al país.
El primero de ellos: César Acuña. Viejo político y postulante presidencial, retiene y aumenta sus cuotas de poder, comenzando con la nueva Presidenta del Consejo de Ministros. El “curaca Acuña” necesita los recursos y la logística de la administración pública para que su marca partidaria supere la valla electoral del 5% y obtenga, mínimo, tres senadurías y siete diputaciones en las elecciones generales. El propio Acuña es también candidato senatorial.
El segundo personaje es el corrupto ex presidente regional de Junín, Vladimir Cerrón, comunista estalinista, quien recupera, algo, la influencia política que tuvo durante el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo, entre 2021 y 2022. Cerrón, otra vez candidato presidencial y prófugo de la justicia, también necesita al Gobierno interino para que su movimiento político obtenga bancadas en el Senado y la Cámara de Diputados.
El último personaje es doña Keiko F., ex congresista y candidata presidencial por cuarta vez. A diferencia de Acuña y Cerrón, a Doña Keiko no le preocupa la valla electoral (según todas las encuestas de intención de voto parlamentario, superaría el mínimo legalmente requerido) sino disputar el pase a la segunda vuelta electoral con el ex alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, candidato presidencial y senatorial. Para eso es importante cuotas de poder como el Ministerio de la Producción, que le permita contar con el respaldo de cierto empresariado. A esos tres personajes funestos no les importa el país, aunque en campaña electoral digan lo contrario.
Quizá el único a quien no beneficia Su Excelencia y el nuevo gabinete es López Aliaga. Por eso pudo anunciar, horas después de la juramentación, que sus congresistas, varios de los cuales postularán a la reelección como senadores o diputados, votarán en contra de otorgar la cuestión de confianza al gabinete ministerial. López Aliaga necesita apremiantemente diferenciarse de Doña Keiko y disputarle el pase al balotaje presidencial.
Mientras
tanto, Alfonso López Chau, ex rector de la Universidad Nacional de Ingeniería y
candidato presidencial -y senatorial-, está subiendo en la intención de voto.
También estaría subiendo Roberto Sánchez, congresista, ex Ministro de Comercio
Exterior y Turismo. Ambos son “de izquierda”.
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