Morados por la vergüenza

 

Hace mucho tiempo que nos habíamos olvidado de aquel joven llamado Carlos Ezeta, quien tuvo sus “quince minutos de fama” en noviembre de 2020.

Cuando el Congreso acababa de aprobar la moción de destitución presidencial cesando al nefasto gobierno de Martín Vizcarra, un grupo de congresistas salió del Palacio Legislativo en Lima para dar declaraciones a los reporteros en la Plaza Bolívar. Uno de ellos era el entonces congresista Ricardo Burga. Mientras todos declaraban ante los reporteros, no se sabe cómo ni de dónde apareció Ezeta, quien golpeó con su puño derecho el rostro de Burga. De inmediato, Ezeta fue detenido por efectivos de la Policía Nacional mientras Burga, ensangrentado, fue llevado hacia una clínica privada. Al principio, Ezeta dijo que estaba “indignado” y “no se había podido contener”. Después afirmó que había sido un “error”. Finalmente, a petición de la madre de Ezeta, Burga no presentó denuncia penal contra el joven agresor y éste le pidió perdón públicamente. Todo terminó con un apretón de manos entre ambos.

Ezeta, a quienes los sociólogos hubieran calificado como un “ni ni” (ni estudia ni trabaja), de pronto, se volvió una “celebridad” para la muchachada “de izquierda” durante los acontecimientos de ese mes. En las redes sociales circulaban imágenes o caricaturas de Ezeta con mensajes laudatorios: “Ezeta me representa”, “Generación del Bicentenario”, etc. El periodista Humberto “Beto” Ortiz lo invitó a su programa de televisión. Pasado los sucesos de noviembre de 2020, la estrella de Ezeta se fue apagando hasta desaparecer. Especialmente, cuando los medios de comunicación informaron que varias chicas acusaban de ciberacoso a Ezeta.

Tres años después ha reaparecido Ezeta. En sus cuentas de las redes sociales, afirmó orgulloso haberse afiliado al “progre” Partido Morado, cuya cima de (mínima) popularidad fue en 2020 y 2021. Respondió ante los medios de comunicación Luis Durán, presidente de los morados. Primero, negó que Ezeta sea afiliado, sino que es simpatizante. Simpatizante que puede convertirse en afiliado si aprueba las “evaluaciones internas”, señaló. Además, Durán reconoció que él buscó a Ezeta para que dé su testimonio de “defensa de la democracia” en un encuentro nacional partidario. Por último, negó que el Partido Morado esté considerando lanzar de candidato para algo a Ezeta.

Burga ha reaccionado acusando que el Partido Morado estuvo detrás del puñetazo, pero “no van por allí los tiros”. El Partido Morado gusta de publicar comunicados erigiéndose como la “conciencia moral” de la política peruana: pregona “renovación política”, “moralidad pública”, mejoramiento de la “oferta electoral”, etc. El solo hecho que el Partido Morado pueda admitir en sus filas a Ezeta es una burla hacia la ciudadanía. Una cosa es –por ejemplo- lanzar de candidata parlamentaria a Úrsula Moscoso, chica adorable e inofensiva, y otra muy diferente es alentar la carrera política de un “golpeador”, un “desequilibrado emocional” y un “ciberacosador”.

Durán y los suyos debieran estar “morados por la vergüenza”.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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