La última encuesta Pulso Perú trae
datos interesantes: por ejemplo, 61% de peruanos y peruanas apoya la minería (¡cómanse
ésa, “rojos” anti-mineros!) y el Presidente de la República ha subido uno por
ciento de aprobación, que no significa nada por el margen de error.
En cuanto a intención de voto
presidencial para las elecciones del siguiente año (prematuro), Doña Keiko F. Villanela,
ex congresista e hija mayor del ex dictador Alberto Fujimori, lideresa natural
del movimiento fujimorista, obtiene 35% (similar porcentaje desde varios meses
atrás) y, además, obtiene 42% de aprobación (el más alto) como personaje
político.
¿Doña Keiko ya ganó la elección
presidencial?. Para nada. Ese tercio del electorado que la respalda es
suficiente para que pase a la segunda vuelta electoral, pero no para ganar.
Necesitará ganar adhesión de sectores que voten por los candidatos que no
pasarían al ballotage. Por ahora Doña
Keiko “nuclea” su “voto duro”.
Sin embargo, que el fujimorismo
se atrinchere en las viejas banderas o rehúse “evolucionar” deslindando del
pasado de autoritarismo, corrupción y mercantilismo no le ayuda a la hora de
buscar votos en la segunda vuelta. Por ejemplo, Kenyi, congresista y el hijo
menor de Fujimori, dijo que el golpe de estado del 05 de abril de 1992 es “irrepetible”,
pero todavía no lo condena. Que en el Congreso los fujimoristas siempre se unan
a los nacionalistas para bloquear cualquier moción de orden del día condenando
la “dictadura” de Nicolás Maduro y la Revolución Bolivariana en Venezuela
equivale a no abandonar del todo el origen autoritario.
Respecto a lucha contra la
corrupción, es similar. Por ejemplo, el año pasado Doña Keiko “aceptó” que su
padre preso sí pudo haber tenido “responsabilidad política” por el caso “diarios
chicha” o compra de líneas editoriales por el ex asesor de inteligencia
Vladimiro Montesinos durante la dictadura, pero insiste en la inocencia. Parece
una angustiante batalla entre el bien y el mal.
En economía, el fujimorismo
desconcierta algo. Doña Keiko ha criticado la última reducción de aranceles de
importación decretada por el Gobierno nacional. Ésta incluye la modificación de
la llamada “franja de precios” o sobre-tasas arancelarias decretadas en 2001
por el gobierno de Valentín Paniagua para maíz amarillo duro, arroz pilado,
azúcar blanca y leche entera en polvo, que los encarece hasta en 66%, 43%, 34%
y 20%, respectivamente. Aunque no se ha tocado al arroz blanco, el Ministerio
de Economía y Finanzas logrará que el resto de productos disminuya de precios,
mínimo en 20%. “No ha pensado en todos
los actores”, dijo. El fujimorismo se vanagloria de la apertura comercial
de la década de 1990, pero quiere congraciarse con empresarios mercantilistas.
¿Qué tenemos?. A Doña Keiko dando
dos pasos hacia adelante para después retroceder, mientras el fujimorismo no se
moderniza sino se “perfecciona”. En fin, cualquier cosa para asegurar el pase a
la segunda vuelta. Cómo ganar la elección presidencial después, lo verán en el
camino. ¿No se parece al ganador de 2011?.

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