Recientemente, el diario Ojo abrió portada con el encabezado “700 venezolanos por día llegan al Perú”.
Podemos dudar de esa cifra, pero sí es cierto que ya
hay una desbandada de venezolanos ingresando a nuestro país. Hasta 2017 había
más de 20 mil venezolanos en el Perú. La mayor parte en Lima, pero también en
Arequipa, Cusco, Piura, Trujillo, Huancayo e Iquitos.
El año anterior fue el más terrible para Venezuela
hasta el momento: protestas callejeras violentamente reprimidas, inflación alta
que ya es hiperinflación, escasez y desabastecimiento general de alimentos y
medicinas, mayor desempleo, colapso de los servicios públicos, mayor
criminalidad. Si a ese sombrío panorama le sumamos la dictadura de Nicolás
Maduro, cada vez más totalitaria, es un país infernal.
Según expertos, hay más cuatro millones de venezolanos
fuera de Venezuela. Aquí la cantidad de venezolanos ha subido a más de ¡90 mil!.
Hablamos de quienes salen de Venezuela como pueden: por carretera, con poquísimo
equipaje y escaso dinero. Hablamos de hombres y mujeres (jóvenes) desesperados,
dolidos por dejar la patria, pero esperanzados de vivir mejor en otro país. A
parte del Perú, hay venezolanos “escapando” a Colombia, Ecuador y Chile.
Tal vez ahora entienda por qué aquí los venezolanos parece
que están por todos lados: llegaban y alquilaban un lugar para vivir, después
buscaban empleo y comenzaban de cero. Al margen que son hombres bien parecidos
y mujeres muy guapas, muchos tienen estudios universitarios. Son un personal
muy cualificado, pero el deseo de superación no los inhibe de trabajar en
cualquier oficio mientras sea honrado. Sin embargo, quienes están llegando
ahora se gastaron el escaso dinero costeando el viaje y deben empezar como
puedan. Por eso está aumentando el número de vendedores ambulantes venezolanos.
También es un inicio.
Sin contar resentidos o alienados escribiendo tonterías
chauvinistas o xenófobas en las redes sociales Facebook y Twitter,
¿puede surgir un sentimiento anti-venezolano en el Perú, como ha ocurrido –por ejemplo-
en Panamá y Argentina?. Sí, pero ¿por qué todavía no ha surgido?. Habría tres
factores: el primero, muchos peruanos se identifican con la tragedia
venezolana. Nos recuerda -en términos económicos- al Perú de la década de 1980:
esa historia ya la vivimos. Además, sabemos que muchos peruanos emigraron a
Venezuela en las décadas de 1970 y 1980. Generalmente, fueron bien recibidos.
Recibir a los venezolanos en el Perú hoy es una forma de retribución.
Segundo, los venezolanos (aún) no son considerados
peligro o amenaza, porque no se les asocia a males sociales (ejemplo:
delincuencia común) y no son vistos como competidores laborales directos.
Tercero, a excepción de “rojos” y “rojimios” (no hablan sobre el tema), hay
consenso en la dirigencia política y la opinión pública en que seamos
solidarios y comprensivos con los inmigrantes venezolanos.
Ignoro si muy pronto surgirá un sentimiento
anti-venezolano en el Perú, pero quienes lo rechazamos debemos estar
prevenidos, porque la desbandada venezolana continuará.

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