Según la Superintendencia Nacional de Migraciones, 5
mil venezolanos han ingresado al Perú por la frontera con Ecuador en un solo
día del mes de agosto.
Se presume que la cantidad de venezolanos en el Perú
ya superaría los 400 mil. Por supuesto, no todos quienes han ingresado
pretenden quedarse. Algunos quieren continuar el viaje hasta Chile e, incluso,
Argentina. Este mes Ecuador reportó que alrededor de 4 mil venezolanos entran diario
por la frontera con Colombia creando un escenario de “emergencia humanitaria”.
En Quito, capital andina, se han montado hasta “campamentos de refugiados”.
Allá el gobierno de Lenin Moreno considera la
posibilidad de implementar un “corredor humanitario” desde la zona de
Rumichaca, frontera con Colombia, hasta Huaquillas, frontera con el Perú. En
ese corredor se daría alimentación y asistencia médica a los venezolanos recién
llegados. También contaría con buses que trasladarían a los venezolanos que
quieran continuar el viaje hacia el Perú. Considerando que, de acuerdo a las
autoridades ecuatorianas, sólo 12% de los venezolanos quiere quedarse en
Ecuador y el resto desea seguir el viaje, esa “emergencia humanitaria” pronto llegaría
a nuestra frontera norte.
La situación es complicada. Hasta 2015 la inmigración
venezolana al Perú entraba por aeropuertos y no era mucha. Fue la primera oleada
migratoria. A partir de 2015 venezolanos que todavía podían costear el viaje comenzaron
a llegar por tierra. Fue la segunda oleada y la más notoria. Por ellos en 2016
el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski decretó el Permiso Temporal de Permanencia
(PTP), prorrogado varias veces, para que pudieran trabajar formalmente.
Sin embargo, desde este año empezó una tercera oleada
migratoria: venezolanos que ya no pudieron costear el viaje completo y
permanecieron una temporada en Colombia o Ecuador hasta completar el dinero
suficiente y continuar viajando. Entraron al Perú con pasaporte, pero varios
sólo con cédula de identidad. No todos calificarían para el PTP sino para “refugio”
y hoy muchos trabajan en la informalidad. Los últimos 5 mil inmigrantes serían
los remanentes de esa oleada.
Ahora habría comenzado una cuarta oleada: venezolanos
que “huyen” de Venezuela. Casi sin dinero y con poco equipaje. Piden “aventones”
en las carreteras o, incluso, caminan. Comen lo que puedan comprar o les
regalen, pero siguen el viaje por Colombia. Hambrientos y agotados llegan a
Ecuador, en donde la gran mayoría quiere continuar viajando hacia el Perú.
Torre Tagle debe protestar ante el gobierno de Lenin
Moreno si éste pretende convertir su país en “parada-fonda” de los venezolanos,
porque echaría su problema fronterizo al Perú. En diez años (años de Rafael
Correa) Ecuador avaló todas las tropelías y barbaridades cometidas en Venezuela
para recibir petrodólares. Ecuador no integra el “Grupo de Lima” y no ha
condenado nunca la dictadura de Nicolás Maduro en instancias internacionales.
La cuarta oleada nos llegará pronto, pero que no sea
facilitada por un país que muy poco ha hecho por Venezuela y los venezolanos.

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