Táchenme de inocente, pero hace poco
vi un lado vomitivo de la “progresía” peruana.
Tras las violentas protestas ocurridas
en Bolivia, Evo Morales, el autócrata megalómano con discurso indigenista que
gobernaba desde 2006, culpable de haber robado la última elección presidencial,
cayó y fue sustituido por el gobierno de Jeanine Áñez. Tanto en la proclamación
de Áñez como en su ingreso al Palacio Quemado, la sede gubernamental en La Paz,
la nueva mandataria invocó a Dios, dijo que “Bolivia es de Cristo” y la Biblia
“volvía” al palacio.
A decir verdad, Áñez no era la
única opositora en evocar a Dios y mencionar la Biblia. También el empresario
Luis Fernando Camacho, el emblemático líder del Comité Cívico de Santa Cruz.
¿Por qué las referencias?. Desde 2006 Morales había abolido los rituales
cristianos en el Estado. Las juramentaciones no eran delante del Crucifijo y la
Biblia. Menos delante de la Constitución de 2009, promovida por Morales, porque
nunca tuvo espíritu republicano. No, era una “promesa” con puño izquierdo en
alto y mano derecha en el corazón, aunque el juramentado o juramentada eran
libres de no hacerlo. Dios fue reemplazado por deidades paganas de raíz
indígena, como la “Pachamama” (madre tierra) o el “Tata Inti” (padre sol),
aunque dudo que exista indígena no-cristianizado que les rinda culto exclusivo.
Era parte de su proyecto “descolonizador”: la eliminación de la herencia
española, incluido el cristianismo traído por España durante la época de la
Conquista en el siglo XVI.
En el Perú, la abogada Rosa María
Palacios pegó grito al cielo. Se le unió su amigo, el economista Augusto
Álvarez Rodrich. Todo el diario La
República los acompañó y, por fuera, el ex regidor metropolitano de Lima,
Augusto Rey. ¿Qué tienen en común?. Los tres posan de “progres”: son
“políticamente correctos”. A los tres les parecieron horrorosas las menciones a
Dios y la Biblia. Incluso Rey fue más estrambótico y evocó el medioevo europeo.
Realmente, a ellos no les interesa Áñez y las creencias religiosas de quienes
encabezan la transición política en Bolivia. Les interesan las repercusiones en
el Perú.
Palacios comparó a Áñez y la
oposición a Morales con el movimiento pacato Con mis hijos no te metas acá, que
poco o nada tienen en común. Álvarez Rodrich (quien es judío y tiene derecho a
serlo) habló de “señales preocupantes”. Para Rey, es la “ultraderecha” y el
“racismo”. ¿Por qué les molesta tanto?. Por Palacios, no sé. Ella se precia de
ser una abnegada feligresa católica. No obstante, son “progres” y la
“progresía” coquetea con la “descristianización”.
Peligroso. América Latina pertenece
a Occidente y la cultura occidental es tributaria del cristianismo. Valores
liberales como la vida, la libertad y la propiedad tienen correspondencia en preceptos
cristianos, tanto para la Iglesia Católica como las iglesias evangélicas. La
“descristianización” es la antesala a la muerte, el sometimiento y el expolio.
Ojo, no se trata de la “tolerancia de cultos” de 1915 ni la “libertad de
cultos” de la Constitución de 1979. Cada quien es libre de profesar su fe. Una
cosa es secularización (dogmas de fe no pueden dominar las políticas públicas,
porque atentan contra la esencia del Estado), otra es “descristianización”.
Parece que nuestros “progres” quieren “descristianizar” el Perú.
¿Palacios o Álvarez Rodrich (creo Rey
es agnóstico) denunciaron que en Chile (país en “descristianización” y enfermo
de ateísmo) fueron quemadas una decena de templos católicos y evangélicos
durante las recientes violentas protestas?, ¿Palacios dijo algo sobre la casi
decena de parroquias incendiadas en 2018 antes de la visita del papa Francisco
a Chile?. Occidente no ha visto un proceso de “descristianización” desde la
España republicana previa a la guerra civil en la década de 1930 y acabó en
sangre y desolación.
El Perú debe estar atento.

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