Sin revuelo el Ministerio de Relaciones Exteriores
declaró “persona no grata” al embajador de Corea del Norte en Lima y le dio
cinco días para abandonar el Perú.
Torre Tagle argumentó que la expulsión de este
diplomático (que antes representó a su país ante Cuba y Venezuela) fue en
protesta contra la dictadura comunista norcoreana por el reiterado
incumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas obligándola a finalizar maniobras militares y pruebas armamentísticas
que amenazan la seguridad de Corea del Sur y Japón.
En realidad, la decisión peruana (México también hizo
lo mismo antes, Brasil y Chile no ha tomado ninguna decisión) fue con el
propósito que el Perú consiga un asiento temporal en el Consejo de Seguridad,
para lo cual nos hemos “alineado” con la actual diplomacia dura de los Estados
Unidos.
Creada por los soviéticos en 1945 al finalizar la
Segunda Guerra Mundial mediante la división peninsular en el paralelo 38, Corea
del Norte es una dictadura marxista-leninista de tipo estalinista, con rasgos
nacionalistas y budistas, regida por una dinastía gobernante. El poder lo detenta
hoy Kim Jong-un, un gordinflón con apariencia psicópata. Es el país más
hermético del mundo. Totalitario (todo está controlado por el Estado), casi sin
producción agrícola o fabril (desde la década de 1990 vive de importaciones o
ayuda humanitaria), con “campos de concentración” para disidentes, pero desde
2003 tiene capacidad nuclear y poderío armado que ya amenaza la paz mundial.
En 1975 la dictadura del general Juan Velasco Alvarado
quien inició el primer contacto entre el Perú y Corea del Norte. Hubo una
oficina comercial, que en 1987 fue blanco de atentado terrorista: posiblemente,
por Sendero Luminoso. En 1988 el gobierno del APRA inició relaciones
diplomáticos y se abrió la embajada en Lima. Según el Informe final de la
Comisión de la Verdad y Reconciliación, el gobierno aprista compró armamento
policial a Corea del Norte y hasta envió para entrenamiento allá a los futuros
integrantes del parapolicial Comando Rodrigo Franco. Actualmente, la relación
diplomática con Corea del Norte es a través de China.
Ha habido peruanos fascinados con Corea del Norte,
como el periodista Genaro Carnero Checa, los ex senadores Genaro Ledesma y
Ángel Castro Lavarello, el ex diputado Carlos Roca (quien lo visitó en 1983
vistiendo la “vestimenta obrera” y junto a una delegación aprista), el ex
alcalde de Breña José Gordillo (quien en 2012 develó una estatua al difunto ex
dictador Kim Jong-il) o la cantautora folklórica María Alvarado (la “Pastorcita
Huaracina”, fallecida en 2001, pero una invitada recurrente a los festivales
culturales norcoreanos y ella hasta aprendió a hablar el dialecto “cultivado”
del idioma coreano), pero el comercio presente es mínimo: sólo equivale a
treinta y nueve mil dólares. Corea del Norte importa del Perú pescado, mariscos
y cobre (75%, Filipinas 25%), nada más.
¿Vale la pena que el Perú continúe teniendo relaciones
diplomáticas con un país que suma poco o nada a nuestro desarrollo?.

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