El “aventurero” llegado a la Presidencia de la República tras la sucesión constitucional de 2018 estuvo en el aeropuerto internacional del Callao.
Rodeado por su patota de custodia de la Policía Nacional, varios amanuenses ministeriales y un gentío de reporteros, fotógrafos y camarógrafos, el “aventurero” supervisó el primer día del reinicio de vuelos comerciales internacionales. Entonces, hinchado de confianza en sí mismo, anunció que su Gobierno nacional tiene listo un “plan de vacunación” contra la pandemia viral COVID-19 en el Perú.
Ante ojos asombrados presentes, el “aventurero” anunció vacunas contra el virus para los médicos, las enfermeras, los maestros, los militares y hasta los miembros de las mesas de votación en las elecciones generales del próximo año. Aseguró (en realidad, reaseguró, porque lo dijo un día antes en la penosa entrevista televisada con la periodista Mónica Delta) que la vacuna llegará el primer trimestre del año siguiente. Cuando escuché esas declaraciones, tuvo dos pensamientos: el “aventurero” comienza a creerse sus propias mentiras y ya está perdiendo contacto con la realidad. Mejor dicho, sería un desequilibrado mental. Por el contrario, el cinismo del “aventurero” lo está convirtiendo en una persona cruel y malvada, burlándose de esperanzas mayoritarias y sentimientos ajenos, lo cual lo vuelve un psicópata degenerado.
Partamos de un hecho indiscutible: hoy, a inicios de octubre del año 2020, NO EXISTE ninguna vacuna contra el COVID-19 en ninguna parte del mundo. Hasta el momento, laboratorios farmacéuticos y universidades en los Estados Unidos y Europa compiten por desarrollar lo antes posible una vacuna. También en Rusia, China y Brasil. Por ahora, hay ensayos clínicos y prototipos de vacuna. Precisamente, el mes pasado el Gobierno nacional trajo una delegación de científicos chinos para probar un prototipo de vacuna (ese titular del diario La República “Llegó ya la vacuna china” era falso), en conjunto con la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Sin embargo, hasta hoy el Gobierno solamente ha suscrito convenio con un laboratorio farmacéutico estadounidense. A diferencia de otros países de América Latina, que han firmado convenios con diferentes potenciales proveedores y pagado a través de fideicomisos, aquí, con un decreto de urgencia, el “aventurero” y su Gobierno pretenden pagar directamente por la vacuna a un solo potencial proveedor. En lo personal, extraño.
¿Para cuándo habría una vacuna en el Perú?. Pese a la palabrería del “aventurero”, la distorsión informativa de los medios de comunicación “gobierneros” o algún despistado del “Comando Vacuna” (otra creación del Gobierno), todos los especialistas coinciden que no sería antes del primer semestre del próximo año. Para el proceso de vacunación, legalmente, la vacuna deberá contar con la certificación de las autoridades químico-farmacéuticas de los Estados Unidos y la Unión Europea (excepto si este Gobierno se la salta con un proyecto de ley) y requeriremos una infraestructura de almacenamiento adecuada (las vacunas deben permanecer a temperaturas entre 5 y 10 grados Celsius bajo cero) que el Ministerio de Salud todavía no tiene.
Entonces, ¿de qué rayos nos habla el “aventurero”?, ¿por qué debemos creerle ahora cuando nos ha mentido en todo lo relacionado con la pandemia?: cifras de contagios y fallecidos, pruebas de descarte del virus, camas disponibles, unidades de cuidados intensivos, ventiladores mecánicos, oxígeno medicinal, mascarillas y ropa protectora, bonificación a médicos y enfermeras, etc.
Quien
escribe no cree al “aventurero” ni siquiera cuando dijo a la periodista Mónica
Delta que él es heterosexual y ama a su mujer. Menos le creeré si habla de
vacunas.
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