No habrá 2026 ("ESPECIAL")

 

Maliciosa o ingenuamente, hay quienes en la opinión pública tienen sus ojos fijos al año 2026.

Afirman, sin rubor alguno, que el “hombre sin sombrero” que ocupa (precariamente) la Presidencia de la República y su incompetente, corrupto e ideologizado Gobierno ¡se quedarán hasta 2026!: una opinión con mira cortoplacista. ¿En qué se basarían?. Supuestamente, el “hombre sin sombrero” está subiendo en su aprobación, aunque el espectacular abucheo y los insultos que recibió recientemente en Tacna no lo demuestren. Por otro lado, machacan día y noche que el Congreso es “cómplice” del “hombre sin sombrero” y no quiere el (mágico) “adelanto de elecciones generales”. Aluden a algunas encuestas de opinión tendenciosas, que desde julio del año pasado ya tenían al Congreso con alta desaprobación, pese a que no había hecho nada hasta ese momento, como lo ha señalado el periodista Christian Hudtwalcker.

¡Patrañas!. En primer lugar, no estamos bajo un periodo político “normal”, como vivimos desde el retorno a la democracia en 2001 hasta los sucesos de noviembre de 2020. El “hombre sin sombrero” en el poder y su continuidad son el producto de “circunstancias excepcionales”. En segundo lugar, este Gobierno se instaló con abiertas pretensiones refundacionales, pero (bien lo dijo el -todavía- socio político, el corrupto ex presidente regional de Junín, Vladimir Cerrón, comunista estalinista) no ha ejecutado hasta ahora ningún “acto revolucionario”. Es un fracaso. Ni hablemos de implantar un “proyecto revolucionario” vía un proceso constituyente, que sólo ha quedado en retórica política y el real trasfondo de los pedidos a favor del “cierre del Congreso”.

El Gobierno tampoco ha adoptado un talante “reformista”: no hay un proceso de reformas en marcha, en ningún sector. El “hombre sin sombrero” no tiene ninguna decisión o acción que podamos considerar “logro político”. Por eso la alta impopularidad. Su Gobierno es “caotizador” y está demasiado “desgastado”. El discurso político cada vez más encendido y los torpes intentos de hacer clientelismo político no encajan con quien NO es un caudillo nato, no entusiasma a las masas y recurre todo el tiempo al agotable recurso manido de la “victimización”.

Dos puntos fundamentales marcan el contexto presente y futuro del “hombre sin sombrero”. Primero, el accionar del Ministerio Público y el Poder Judicial por las denuncias de corrupción administrativa en el entorno presidencial y el Gobierno nacional. Investigaciones, acusaciones, búsquedas, arrestos, no pararán. Los grandes medios de comunicación tampoco se detendrán en averiguar la verdad. Por eso son los reiterados gritos de “corrupto” y “ladrón” de las multitudes espontaneas hacia el “hombre sin sombrero”. Todo esto contribuye a debilitarlo políticamente. “El rey” acabará desnudo y cuando se percate de su desnudez, será el fin.

El segundo punto es la situación económica y social. Factible escenario de recesión. La inflación es alta. El coste de la vida está elevado. La inversión privada es baja. La tasa de desempleo se incrementa. Las perspectivas económicas para este año y el siguiente son malas. A su vez, la delincuencia callejera u organizada va en alza. Aumenta el temor a asaltos, secuestros o asesinatos. Por supuesto, todos los dedos acusadores señalarán al “hombre sin sombrero”, quien promete, promete y sólo promete.

Quien escribe nunca ha puesto plazos: el “hombre sin sombrero” caerá en tres meses, seis meses, un año, etc., porque no habría rigurosidad analítica. Siempre he dicho que caerá cuando las condiciones estén dadas y éstas se están dando. Muy pronto veremos el desenlace.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores