Ciao Julio Guzmán

No va más. El Jurado Nacional de Elecciones declaró improcedente la candidatura presidencial del ex viceministro de Industria y PYMES, Julio Guzmán, por el movimiento político “morado” Todos por el Perú.

El año anterior el movimiento modificó el estatuto, sin posterior legalización. Después convocó una asamblea general fuera del plazo fijado en el estatuto y a la cual no asistieron todos los delegados. Quienes estuvieron designaron el comité ejecutivo y el tribunal electoral para proclamar la plancha presidencial de Guzmán y la lista parlamentaria. Desde diciembre pasado el Jurado Nacional de Elecciones notificó al movimiento que tenía falta administrativa, pero la dirigencia ignoró los avisos y reunión una asamblea extraordinaria para “legitimar” las irregularidades. Reaccionaron cuando peligraba la candidatura de Guzmán, pero prefirieron escudarse en la Constitución de 1993.

Tres votos contra dos dijeron a Guzmán que él no sería un “candidato informal”, armando un movimiento a última hora y como sea. Entonces ha preferido victimizarse, pese a que quiso presionar a los magistrados electorales organizando una vigilia y un campamento en el Centro de Lima. Habla de acudir al Tribunal Constitucional y hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos, mientras denuncia “mano política” tras el fallo y convoca una “marcha por la democracia” en protesta. Es la pataleta de un engreído llorón e incapaz de aceptar el fracaso.

Las irregularidades fueron detalladas en un reportaje de investigación del periodista Ricardo Uceda en el diario La República y el abogado Fernán Altuve señaló por radio que sólo habían dos criterios para analizar el caso: legal y político. Llama la atención la defensa de esa “cofradía” periodística e intelectual de “rojos” y “rojimios”. Alegaron el derecho constitucional a la participación política por sobre la normativa electoral, la libre asociación para organizar el movimiento como Guzmán le venga en gana, etc. 

Pura hipocresía. En 2010 el Jurado Nacional de Elecciones “se bajó” la candidatura del ex congresista, ex alcalde del Callao y ex presidente regional chalaco, Alex Kouri, a la Alcaldía de Lima para las elecciones municipales-regionales de ese año y nadie lo defendió como hoy defienden a Guzmán.

Dos razones para la defensa: según últimas encuestas de intención de voto de DATUM y CPI, el candidato “morado” estaba segundo y con posibilidades de disputarle el ballotage a la candidata presidencial del fujimorismo, puntera en los sondeos. Además, como la congresista Verónika Mendoza con su candidatura presidencial de izquierda radical no “levanta”, esos “rojos” y “rojimios” quieren otro candidato al cual apoyar.

Ya los defensores de Guzmán alegan que la candidatura podría continuar, a pesar que los magistrados electorales invalidaron los actos jurídicos del movimiento que la sustentan, pero es un absurdo. Que “rojos” y “rojimios” se vayan con el escritor y ex diputado Alfredo Barnechea, a quien ahora le “inflarán” su candidatura presidencial, y que Guzmán se rinda si quiere tener chance el año 2021.


   

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