¿La CIDH contra el Perú?


La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha ordenado al Perú indemnizar con 105 mil dólares a la reo Gladys Espinoza por la violación sexual y tortura que ella habría sufrido cuando fue detenida en 1993. En 2004 fue sentenciada nuevamente, a 25 años de prisión.
 
Similarmente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha denunciado ante la Corte el caso de Luis Pollo Rivera, quien alega haber sido violado en sus “derechos” cuando fue detenido acusado de terrorismo y posteriormente torturado por la Policía Nacional en 1992. En el caso anterior, la CIDH también ordena al Perú abrir proceso disciplinario a los jueces que no investigaron las denuncias de la sentenciada. Por eso el conocido vocal supremo César San Martín (quien juzgó a Espinoza) ha saltado de su asiento.
 
Sectores de derecha han chillado, bramado contra “los caviares” y exigido que el Perú deje la competencia contenciosa de la CIDH, pero detenciones y juicios a terroristas de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) en 1992, 1993 y 1994, al amparo de la legislación antiterrorista de la dictadura de Alberto Fujimori (tribunales militares, jueces sin rostro, etc.) sí fueron violatorios de los derechos humanos.
 
¿Acaso los terroristas pueden exigir para ellos “derechos humanos”?. Por desgracia, sí. Que delinquieran no les despoja de la ciudadanía ni de la condición de seres humanos. Igual ocurriría si estuvieran sentenciados por narcotráfico, trata de personas, corrupción, etc. Por supuesto, hablar imparcial y desapasionadamente sobre el terrorismo vivido en el Perú durante las décadas de 1980 y 1990 es poco común. El mejor ejemplo es cómo el Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación continúa siendo rabiosamente atacado por sectores de derecha que ni se molestan en estudiarlo.
 
Según una pericia psicológica que llegó a la CIDH, Espinoza sí habría sido violada y torturada por policías antiterroristas. ¿A alguien le interesó saber si decía la verdad?. Si decía la verdad, ¿a alguien le interesó investigarlo?. Por haber sido emerretista, ¿perdía su condición de ciudadana y mujer?. No me vengas tú, que justificas el terrorismo de Estado, con el argumento que “estábamos en una guerra” y siempre hay “daños colaterales”, porque no pensarías igual si fuese tu madre, hermana, hija, prima, sobrina o esposa. Si el dictador italiano Benito Mussolini creía que para combatir a la mafia en Italia había que ser más violentos y salvajes que la mafia misma, tu lógica se adapta a la perfección: eres fascista.
 
Lo que sí avergüenza es la incapacidad del Ministerio Público y el Poder Judicial para investigar, procesar o sancionar violaciones a los derechos humanos cometidas contra esos terroristas infelices para que no lleguen a la justicia supranacional y causen vergüenza al Perú. Un retiro similar al de 1999 no solucionaría nada y nos desprestigiaría: ¿quién invertiría en un país donde no se respetan los derechos humanos, las instituciones y la ley?.
 
Para evitar que nos regañen afuera, hay que hacer las cosas bien en casa.

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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