Eduardo Rodríguez, “Heduardo”, y Carlos Tovar, “Carlín”, son dos conocidos dibujantes de viñetas políticas para el diario La República. Aunque talentosos, son dos individuos “muy de izquierda” y no es la primera vez que ambos se meten en polémicas por sus viñetas.
A raíz de la condena internacional hacia Israel por su incursión militar en la Franja de Gaza contra los terroristas islamistas pro-iraníes de Hamas, responsables del monstruoso ataque terrorista del 07 de octubre, sectores “de izquierda” en todo el mundo se han envuelto en la bandera palestina para condenar a Israel por “crímenes de guerra” e, incluso, cuestionar su existencia. Una cosa es criticar al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu (a quien, creo, “sinvergüenza” y “corrupto”) y su coalición de supremacistas judíos y sionistas religiosos o la política de expansión de asentamientos de colonos judíos en la Cisjordania palestina y otra diferente es acusar de “genocidio” a Israel y mostrar a los judíos (no todos los israelíes son judíos) como opresores y asesinos de inocentes árabes. En esa línea de acción, dos viñetas políticas con tinte “antisemita” fueron dibujadas por Rodríguez y Tovar, publicadas por La República la semana pasada.
En Perú la presencia judía es antigua, pero se incrementó a partir del siglo XIX. Para la década de 1910 había judíos sefardíes (provenientes de la península ibérica) y asquenazíes (provenientes de Europa Central u Oriental) establecidos en Lima, Arequipa, Cusco, Piura, Chiclayo y Huánuco. Todo cambia a partir de la década de 1920 cuando la dictadura de Augusto B. Leguía ordenó a embajadas y consulados peruanos no conceder más visados a judíos, porque los relacionaba con la agitación socialista. El leguiista diario El Comercio habló de “plaga de judíos”.
En la década de 1930 el antisemitismo hacia la pequeña comunidad judía aumentó. La Unión Revolucionaria, primero “nacionalista-conservadora” y después “fascista”, mostró su antisemitismo llegando a destruir tiendas propiedad de judíos en Lima. En 1938 la dictadura del general Oscar Benavides prohibió el ingreso de más inmigrantes judíos a Perú. Pese a todo, el antisemitismo nunca caló en Perú: era una ideología propia de minorías fanáticas o resentidas.
A partir de la década de 1950 la comunidad judía peruana se fue reduciendo. Muchos judíos se concentraron en Lima y, desde las décadas de 1970 y 1980, emigraron hacia los Estados Unidos, Israel o Argentina. Cuando en 1997 la dictadura de Alberto Fujimori despojó de la nacionalidad peruana al empresario judío Baruch Ivcher, hay quienes quisieron ver un “acto antisemita”, pero la arbitrariedad contra Ivcher fue por su condición de opositor a Fujimori, no por ser judío. También hubo judíos, como el empresario Samuel Gleiser, que apoyaron la dictadura.
¿Por qué
ninguna de las asociaciones judías en Perú ha protestado contra las viñetas
políticas “judeofóbicas” de La República?.
Bueno recordar que el Holocausto no inició con los hornos crematorios de
Auschwitz sino con las mentiras habladas o escritas sobre los judíos.
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