Al conmemorarse 24 años del golpe de estado del 05 de
abril de 1992 multitudinarias marchas de estudiantes universitarios, militantes
partidarios, sindicalistas, colectivos de sociedad civil y otros se realizaron
en Lima y otras ciudades.
Dentro del contexto de la campaña electoral, más allá
de lemas como “Nunca más otro 05 de
abril” o “Dictadura nunca más”,
se colaron otros como “Keiko no va” o
“Fujimori nunca más”, en alusión a
Keiko F., ex congresista, candidata presidencial del fujimorismo e hija mayor
del ex dictador Alberto Fujimori, el perpetrador de ese golpe.
Todo cavernícolas, fujimoristas en las redes sociales Facebook y Twitter despotricaron contra los marchantes: “odiadores”, “terrucos”,
etc. Del otro lado, los promotores de esta marcha dijeron que ésta era reflejo
de un “resorte democrático” latente en la sociedad peruana ante la “amenaza”
que el fujimorismo triunfe en las elecciones presidenciales.
Hay que entender algunos puntos: antes del 05 de abril
de 1992 Fujimori y su Gobierno estaban dentro del régimen democrático. El golpe
consistió en cerrar el Congreso, derogar la Constitución de 1979, intervenir el
Ministerio Público y el Poder Judicial, “reorganizar” la Contraloría General de
la República, descabezar el Consejo Nacional de la Magistratura y el Tribunal
de Garantías Constitucionales, disolver las asambleas regionales y rehacer el
Jurado Nacional de Elecciones. También en imponer censura periodística, arrestar
opositores, allanar sedes partidarias y sindicales y sacar tanques de guerra,
vehículos blindados y contingentes de militares y policías a las calles.
Fue un “crimen de estado”, aunque fujimoristas cínicos
o fanáticos digan lo contrario. Bien que haya una reacción ciudadana contraria,
porque significa que ya no se volvería a tolerar otro golpe, pero sin importar
quién lo perpetre. Sin embargo, no creo que todos los marchantes sepan y comprendan
cómo, por qué y para qué ocurrió este golpe.
El por qué son las consecuencias de la descomposición
institucional, la corrupción, la violencia terrorista, el desastre económico y la
pauperización bajo la democracia hegemonizada por el APRA, el Partido Popular
Cristiano, Acción Popular y la Izquierda Unida durante la década de 1980. El
cómo fue la intención de Fujimori, su asesor de inteligencia Vladimiro
Montesinos y la cúpula castrense de entonces por “estirar” la
institucionalidad, confrontar con políticos debilitados y desacreditados y
liberarse de controles que consideraban “asfixiantes”.
El para qué tampoco tuvo que ver con la política
económica iniciada en 1990 o la política antiterrorista basada en inteligencia
policial y colaboración militar de 1989 y 1990 (con la cual se derrotó al
terrorismo) sino con la necesidad de una “guerra clandestina” para ejecutar
asesinatos selectivos (destacamento Colina) so pretexto del terrorismo y la
instalación de una dictadura civil que le diera cobertura política y legal.
En lo personal, este “resorte democrático” está algo duro
y la marcha tenía un cariz más “anti-Keiko F.” que “anti-dictadura”.

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