Vicios versus virtudes

 

Gaspar Núñez de Arce fue un político e intelectual español del siglo XIX.

Poeta de tendencia liberal, la producción literaria de Núñez de Arce evolucionó del romanticismo al realismo literario. En vida, escribió numerosos poemarios y varias obras teatrales. Fue catedrático de la Real Academia Española de la Lengua desde 1874. Escribió mucho sobre los vaivenes de la España decimonónica. También fue político: diputado y senador. Presenció la Revolución de 1868, el Sexenio Revolucionario y monarquía borbónica de la Restauración. Murió en 1903.

A Núñez de Arce se le atribuye una frase: cuando un pueblo olvida sus virtudes, lleva en sus propios vicios su tirano. Esta frase también habría sido reproducida por el escritor Miguel Ángel Quevedo en su (apócrifa) carta de suicidio en 1969. Quevedo fue director de la revista Bohemia, el magazine más antiguo de Cuba y uno de los más antiguos de América Latina, hasta que la Revolución de Fidel Castro la confiscó en 1960.

¿Qué significa esa frase?. Cuando un pueblo cualquiera olvida virtudes (tanto cristianas como cívicas) como el trabajo, la honestidad, la solidaridad, la justicia, el orden, la humildad, la generosidad, la frugalidad o la gratitud, termina tiranizado por sus propios vicios.

La corrupción política o administrativa es una lacra en la sociedad peruana desde tiempos del Virreinato, con momentos de “baja corrupción” y “alta corrupción”. “En Perú nada da o quita honra”, decía el ex presidente Nicolás de Piérola, uno de los políticos más venales de la historia peruana. Además, hace rato conocemos los costos económicos y sociales que los actos corruptos en la administración pública provocan: dinero valioso desperdiciado, minorías enriquecidas y mayorías perjudicadas. Se suponía que la lucha contra la corrupción era consenso político y social desde el retorno a la democracia en 2001.

Cuando tenemos al “porno-filo” Presidente de la República, con fama de “lobista” y antecedentes de “pedir sobornos” por gestionar obras públicas desde el putrefacto Congreso, reuniéndose sospechosamente con empresarios chinos que tienen fama de mercantilistas y quienes le dieron “regalos” y, además, nos cree “estúpidos” mintiendo como bellaco sin esforzarse por parecer verosímil, un auténtico incompetente e inmoral, a quien se le debiera exigir la renuncia o echarlo del interinato, existen políticos, empresarios, periodistas y hasta activistas pidiéndonos como ciudadanía que lo toleremos hasta el 28 de julio.

“Garanticemos la estabilidad”, “No ahuyentemos las inversiones”, “No pongamos en peligro las elecciones”, “Faltan pocos meses para que se vaya”, “No cedamos ante 'rojos' y 'progres' que buscan asaltar el poder”, etc. Mejor dicho, cualquier excusa para no afectar intereses particulares. Todo vale por complacer mezquindades o egoísmos. Las virtudes que deben caracterizar la sociedad son relegadas o desechadas por apetitos mundanos.

Después no nos quejemos por el tirano que estamos encumbrando en este país. Primero, el tirano de nuestros vicios. Posteriormente, el tirano de carne y hueso.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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