Francisco en el Perú ("ESPECIAL")

A inicios del próximo año el papa argentino Francisco visitará el Perú.

No es la primera vez que un jefe universal de la Iglesia Católica viene al Perú. Todavía hay peruanos y peruanas que recuerdan cariñosamente la visita del papa polaco Juan Pablo II (Karol Wojtyła) en 1985. Estaba el gobierno de Acción Popular y Su Santidad fue recibido por el presidente Fernando Belaunde. Permaneció varios días. Fue al Palacio de Gobierno. Recorrió Lima (dio multitudinarias misas en el hipódromo de Monterrico y Villa El Salvador), Arequipa, Ayacucho, Piura, Trujillo, Cusco e Iquitos. Hubo mucha juventud acompañándolo. El “papa viajero” no dejó indiferentes hasta a no-católicos. Como recuerdo de esa visita se conserva el mural hecho con trozos de cerámica en varias cuadras de la avenida Salaverry en Lima.

Juan Pablo II volvió al Perú en 1988 por la realización de un congreso mariano. Esta vez la visita fue corta. Estaba el gobierno del APRA, pero el país ya sentía los terribles efectos del desastre económico y la violencia terrorista de aquellos años. Como recuerdo de la segunda visita, con los restos de torres de alta tensión eléctrica derribados por los terroristas de Sendero Luminoso se construyó una enorme cruz que hasta hoy se erige sobre el Morro Solar de Chorrillos en Lima. El papa polaco nunca más regresó. Su sucesor alemán, Benedicto XVI (Joseph Ratzinger), durante su breve pontificado, parece que jamás se interesó por venir al Perú.

En 2013 Francisco (Jorge Mario Bergoglio) asumió el papado y Su Eminencia, el cardenal Juan Luis Cipriani (quien no comparte orientación ideológica con el Santo Padre), lo invitaba a visitar el Perú y, finalmente, aceptó. Para los católicos (me incluyo) siempre será motivo de alegría y júbilo que Su Santidad nos visite. Sin embargo, personalmente, este papa argentino no me gusta y temo que su visita no será beneficiosa.

El papa Francisco no es amigo de la iniciativa privada, la libertad de empresa y el libre comercio. Estas críticas le han ganado aplausos de la izquierda radical en el extranjero. Suscribe las tesis del ecologismo, como quedó plasmado en su encíclica Laudato si. Recibió del presidente de Bolivia, Evo Morales, en 2015 un horrendo “Crucifijo comunista” que hubiese escandalizado a sus dos antecesores. Hizo guiños a las dictaduras de China y Cuba. Recibió de mala gana en el Vaticano al presidente argentino Mauricio Macri, a pesar que antes se deshizo en hinojos con su antecesora, Cristina Fernández. Insiste en llamar al “diálogo” en Venezuela, a pesar que la dictadura de Nicolás Maduro no cesa de reprimir brutalmente a los opositores.

En fin, supongo que cuando venga el papa Francisco el Presidente de la República lo recibirá. Tal vez hable en el Congreso y el Alcalde de Lima le entregará las “llaves de la ciudad”. Quizá dará entrevistas a periodistas e intentará hacerse el gracioso con bromas de mal gusto. De seguro, querrá impresionar con frases demagógicos y dará misas con sermones populistas. Cuando se vaya, la visita podría dejar mal sabor de boca.

En manos de Dios quedamos.

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