Para quienes creen (como el periodista radial
Glatzer Tuesta) que la corrupción sería cuestión de “renovar” políticos (¡otra vez!)
y no un fenómeno social de larga data, les recuerdo un polémico caso histórico:
el Contrato Grace.
El Contrato Grace fue un acuerdo entre el Perú y el
comité británico de tenedores de bonos de la deuda externa peruana, conformado
por quienes en 1869, 1870 y 1872 habían prestado para financiar el ambicioso y dispendioso
proyecto ferroviario. Eran años de bonanza por exportación del guano
(fertilizante natural muy valorado en Europa) y el “Estado guanero” heredado
del mariscal Ramón Castilla, que durante las décadas de 1850 y 1860 gastaba
como si no hubiera mañana. Sin embargo, durante la década de 1870 los ingresos
comienzan a menguar, porque la economía europea cayó en depresión y el guano
competía con el salitre (también fertilizante natural, pero fácilmente
explotable), por lo cual el Perú ya no puede afrontar compromisos financieros.
La guerra contra Chile entre 1879 y 1883 arruinó la economía y las finanzas
públicas peruanas.
Para 1886 los acreedores exigían el pago de la deuda
equivalente a 51 millones de libras esterlinas y varias veces superior al
presupuesto público. No había dinero. Gran Bretaña amenazó con requisar las
exportaciones peruanas y al Perú le urgía capitales. Entonces el capitalista
británico Michael P. Grace, en nombre de los acreedores, presentó una propuesta
a la dictadura del general Andrés Avelino Cáceres para cancelar toda la deuda,
a condición que los acreedores controlaran los ferrocarriles y tuvieran privilegios
lucrativos que otros capitalistas resintieron. Grace era escéptico, pero -al
menos- generaría a él y sus socios buenos negocios.
El senador Manuel Candamo, el diputado José María
Quimper y el escritor Arnaldo Márquez se opusieron. Creían que Chile debía
asumir la deuda, porque los territorios guaneros que eran garantía de los
préstamos estaban bajo ocupación chilena. Por el Tratado de Ancón de 1883,
Chile solo se comprometió a pagar 50% de la exportación por guano en los
territorios ocupados, hasta que se agotaran las fuentes: no era suficiente para
saldar la deuda. Quimper, además, acusaba a Chile estar detrás del acuerdo.
Había sinceros partidarios y detractores, pero
también “corrió dinero” por todos lados. El acuerdo fue firmado en 1888 y
faltaba la ratificación parlamentaria. Quimper y otros prolongaron el debate
indefinidamente o no daban quórum a la Cámara de Diputados. El mismo dio un
discurso de ¡6 horas!. En 1889 Cáceres perdió la paciencia. Había mucho dinero
en juego. Violando la Constitución de 1860, destituyó a los diputados díscolos y
después logró la aprobación. El Senado también lo aprobó.
En 1890 los acreedores crearon la Peruvian Corporation, que existiría
hasta 1971. El Contrato Grace fue modificado en 1905 y 1928. Ante el Congreso,
en 1913 el presidente Guillermo Billinghurst repitió los argumentos de Quimper
alegando que el Perú recibió poco y dio mucho.
¿Sólo “renovando” políticos se lucha contra la
corrupción?. Para nada.

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