No es broma. Estamos
llegando a la última oportunidad.
Última
oportunidad del Gobierno nacional de ese “aventurero” llegado a la Presidencia
de la República mediante la sucesión constitucional de 2018 para enfrentar bien
la pandemia viral COVID-19 en el Perú. Según el Ministerio de Salud, hay más de
cuatro mil contagiados, cientos de hospitalizados y un centenar de fallecidos. El
Colegio Médico, no obstante, ha afirmado contar con otra información, en la
cual la cantidad de contagiados sería mucho mayor. Ya hay demasiado en juego. Basta
de mentiras, manipulaciones e incompetencia.
El
Estado de Emergencia rige en todo el país desde el 16 de marzo. Hay toque de
queda, el cual el Gobierno ha endurecido cada vez que ha sentido que no puede
imponer el mentado “aislamiento obligatorio”. Disparada las cifras de contagios
y mortandad, se le ocurrió imponer toque de queda todo el día y a todos Jueves
Santo y Viernes Santo. El “aventurero” no habla más de “fases”, “martillazos”
ni “picos”, pero sigue culpando a los infractores y reprimiéndolos. Por eso el
Estado de Emergencia y el toque de queda, ambos humillantes y traumatizantes,
presurosamente prorrogados hasta el domingo 26 de abril, ya sólo son útiles al
“aventurero” para dividirnos entre los “peruanos responsables” que le obedecen y
lo elogian y los “peruanos irresponsables” que le desobedecen o lo critican.
¡Basta!.
El Ministro de Salud no puede repartir culpas, responder incoherencias y andar
de chistoso, mientras no aclara cuántas muestras disposiciones para la detección
del virus realmente tenemos, qué tan fiables serían y cuántos despistajes
diarios se pueden realizar verdaderamente. No debe callar por la
sobrevaloración en la compra de mascarillas, alertada por la Contraloría
General de la República, y la denuncia por la compra de ventiladores mecánicos sobrevalorados
del diario Expreso. Que diga la verdad sobre la condición de los médicos,
las camas disponibles y los recursos necesarios para “cuidados intensivos”.
De
igual forma, el (mentiroso) Ministro del Interior debe decir la verdad sobre
cuántos efectivos de la Policía Nacional están contagiados del virus, dónde
están y cómo se contagiaron y que está haciendo el Gobierno para prevenir más
contagios. Decir que es “información reservada” o distraernos con los
infractores al “aislamiento” es una burla. En vez de jugar al implacable, el
Ministro de Defensa debe decir la verdad sobre los militares contagiados y, en
el Ejército, dónde alojan o cómo alimentan y visten a los diez mil reservistas llamados
a filas y cómo evitarán que se puedan contagiar o, si alguno está enfermo,
contagie a otros.
También
la Ministra de Trabajo y Promoción del Empleo debe empezar a hablar de
desempleo. ¿Cuánta gente ha perdido su trabajo y cuánto gente más puede
perderlo?. No puede escudarse en un irreal decreto de urgencia sobre licencias
con goce de haber y amenazar con inspecciones laborales, porque condena a
muchas empresas a la quiebra. A su vez, la Ministra de Economía y Finanzas debe
decirnos por qué rechazó realmente la propuesta original del Banco Central de
Reserva para la reactivación económica y por qué su plan aprobado por decreto
legislativo tiene tantos reparos de economistas y el empresariado.
Por
último, el “aventurero” debe dejar de oír las adulaciones interesadas de casi
todos los medios de comunicación y reconocer que el bono de 380 soles fue un
fracaso (la Ministra de Desarrollo e Inclusión Social está desaparecida), transferir
dinero a los gobiernos locales para canastas fue errado y el descontento colectivo
está creciendo. Muchas personas están cansadas del “aislamiento”, asustadas por
la pandemia, preocupadas por sus empleos, angustiadas por la falta de dinero o
aterradas de quedarse sin comida. Ansiedad, angustia, miedo e impotencia pueden
convertirse muy pronto en una vorágine de desesperación, ira, pillaje y
violencia.
Es
la última oportunidad del “aventurero”. Última oportunidad del Perú.
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