Libertad de expresión versus periodismo

La bancada de Solidaridad Nacional en el Congreso ha presentado un proyecto de ley para reestablecer la colegiatura obligatoria para el ejercicio del periodismo, eliminada en 1997.

Además, la iniciativa legislativa contempla que quienes quieran ejercer el periodismo cursen estudios de cinco años en una universidad estatal o privada, no en institutos superiores. Para quienes la han ejercido los últimos diez años, propone que sean incorporados a las respectividades para cumplir el requisito de la colegiatura y declara en “reorganización” el Colegio de Periodistas. En realidad, este proyecto de ley es autoría del mismo colegio, que tras fracasar en 2005 con una acción de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional por la no-obligatoriedad y con iniciativas legislativas similares en 2008 y 2012, lo intenta de nuevo.

Por ahora, el APRA, Acción Popular y el fujimorismo han rechazado el proyecto y dudo mucho que la Cámara lo apruebe, porque los medios de comunicación ejercerían presión para evitarlo. Quien escribe tampoco lo avala, pero si concuerdo con la “exposición de motivos”: en el Perú hay “un libertinaje periodístico”, puesto “que cualquier ciudadano puede ejercer el periodismo con la sola creencia que hace uso de su libertad de expresión” y que se buscaría no dar “cabida a la prensa amarilla ni a la prensa chicha ni a la prensa basura”. No obstante, algo queda claro: libertad de expresión no es igual a periodismo.

La libertad de expresión es la facultad de todo individuo para expresar lo que desee sin censura y bajo responsabilidad (no calumnia, injuria ni difamación), mientras que el periodismo es una actividad de recolección, sintetización, jerarquización y publicación de información mediante una metodología de búsqueda de fuentes fiables y verificación de datos. A diferencia de cualquier persona haciendo uso de la libre expresión, quien no tiene que preocuparse demasiado por la rigurosidad de sus afirmaciones, el o la periodista deben saber qué decir, cómo decirlo, cuándo decirlo, por qué decirlo y para qué decirlo.

No es un debate abstracto sino una realidad: en el Perú hay demasiados mentirosos y charlatanes que se alucinan “periodistas” sólo por ejercer la libertad de expresión a través de radio, televisión o prensa escrita. Tal vez sean abogados, economistas, sociólogos, educadores y hasta psiquiatras, pero NO son periodistas y no se guían por la deontología profesional: la ética periodística les resbala. Por eso influyentes columnas de opinión, grandes notas de prensa y memorables reportajes de investigación (como en los Estados Unidos o Europa) son rarísimos, pero si hay muchísima acusación, muchísima “palabra fácil”, muchísimo estiércol.

De seguro los actuales “paladines de la información” dirán que es falso, que sí son objetivos (cuando les conviene), veraces (cuando quieren), “humildes servidores” (mientras se forran en billetes) y que todo lo hacen por el “interés público” (mientras les gane más aplausos), pero se auto-engañan. Ojalá algún día dejen de engañar a la sociedad.

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