Ha sido la comidilla de las redes sociales Facebook, X (antes Twitter), Instagram y TikTok el reciente video de la congresista Sigrid Bazán, candidata a diputada para las elecciones generales del próximo año.
Bazán, antigua dirigente estudiantil, otrora periodista de una conocida televisora privada, ex novia del heredero del grupo mediático La República, dichosa turista de las lujosísimas islas Maldivas y hasta hace poco tiempo “comunista postmoderna”, se ha “aburguesado”. Es casi una socialdemócrata. Al menos, así parece evidenciarlo un cursilón video publicado en la cuenta de sus redes sociales donde nos deseó felicidades en la Navidad.
El video es corto de duración y muestra, en primer plano, a Bazán sentada junto a su marido (quien no habla), cargando a su bebé (¡qué linda niña!) y con un árbol navideño de fondo. Bazán habla de las familias, el amor, la esperanza, el optimismo y el compromiso con la sociedad y, en general, el país. Hay más planos visuales de ella junto a su reciente familia, acariciando a sus perros (también están lindos), de pie frente a un librero lleno de libros “rojos” y piezas de artesanía peruana. Por supuesto, se despide deseando felices fiestas a todos sus espectadores.
Críticas y burlas en las redes sociales cayeron sobre Bazán. Algunos decían que el video parecía la publicidad comercial de una tienda por departamentos o una tarjeta de crédito. A otros no les sorprendía el video, porque Bazán siempre ha tenido aires de “diva”, “niña rica”, “millonaria coqueteando con el comunismo”. Quizá no debiera sorprendernos: Bazán despotricaba de la economía de mercado, pero pasaba Navidad en Nueva York, la metrópoli más cosmopolita de los Estados Unidos. Por último, están quienes creen que Bazán ha claudicado a todas sus creencias con tal de alcanzar la reelección parlamentaria inmediata. Personalmente, me desagrada que Bazán use a su bebé para la campaña electoral.
El video es demasiado “tradicional”, demasiado “limeño” y demasiado “encantador” para el gusto de la mayoría de la ciudadanía. Parece grabado por alguien de los sectores “de derecha”. Tal vez ni siquiera a la congresista Adriana Tudela, quien también es candidata a diputada, pero no tiene esposo ni hijos, se le hubiera ocurrido un video así. Si Bazán pretende captar “votos centristas”, no funcionará, porque más de una persona le recordará su perfil “rojo”. Si pretende conseguir voto juvenil, el video muestra a una “señora política” buscando la reelección como otros tantos políticos: acción nada atractiva para una juventud mayoritariamente furiosa con la dirigencia política. Si Bazán pretende captar voto izquierdista, más de un “rojo” debe estar molesto o defraudado por ella.
El video de
Bazán debe ser una advertencia para todos los políticos en campaña electoral,
incluido el candidato presidencial de la dama: el abogado marxista-leninista
Ronald Atencio. Mucho cuidado con los videos publicitarios. Quizá crean que
despertarán entusiasmo y atraerán simpatías, pero podrían estar generando
fastidio, rabia y hasta repulsión.
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