A más de un año del final del
mandato, el Presidente de la República y su Gobierno parecen desorientados,
paralizados, desganados. Ya no hay ideas nuevas. Terminó la mística reformista.
Desapareció el ímpetu.
Su Excelencia ha dedicado
palabras mordaces para desacreditar la investigación del Ministerio Público a
la Primera Dama de la Nación por “lavado de activos” y el Fiscal de la Nación
le exigió respeto. El cerco se estrecha y pronto involucrará a la parentela
política (la familia Heredia) en las turbias finanzas del Partido Nacionalista.
El caso Martín Belaunde Lossio
continúa y el Poder Judicial pidió la extradición del prófugo empresario,
otrora cercano a la pareja presidencial, y envió el cuadernillo al Poder
Ejecutivo justo cuando parecía que quedaría libre en Bolivia para irse a otro
país antes que lo expulsaran. En el Congreso se sigue investigando los nexos
políticos de Belaunde Lossio y hasta el momento el Presidente de la República y
su mujer no quedan bien parados.
Su Excelencia sigue en pullas
contra la oposición del APRA y el fujimorismo. Exigió a los futuros candidatos
presidenciales en las elecciones del próximo año que digan si mantendrán la
nueva política social encarnada en Pensión 65, Beca 18, Qali Warma, SAMU,
Tambos, etc. ¿A eso ha quedado reducido el Gobierno nacional?, ¿a defenderse?.
Los escándalos políticos Alexis Humala, Oscar López Meneses, Adrián
Villafuerte, etc., han acabado con casi todo el prestigio del Presidente de la
República y su Gobierno.
Encima estalló un conflicto en
Andahuaylas y la Presidenta del Consejo de Ministros hizo alarde de demagogia y
mediocridad. Ante un grupo violentista que protestaba contra la empresa de
distribución eléctrica ELECTRO SUR ESTE por supuestos “abusos tarifarios”,
decidió saltarse al Ministerio de Energía y Minas, el Organismo Supervisor de
la Inversión en Energía (OSINERG) y el Fondo Nacional de Financiamiento de la
Actividad Empresarial del Estado (FONAFE), viajó a esa ciudad, se reunió con
los agitadores (¡rojos!) y aceptó todas las exigencias. En ningún momento
impuso la autoridad ni restableció el orden. Mandará al Congreso un proyecto de
ley para modificar el Fondo de Compensación Social Eléctrica (FOSE) de 2001 y
subsidiar las tarifas eléctricas de quienes no tuvieron escrúpulos de bloquear
vías impidiendo el libre tránsito. Proclamó que “las empresas no abusarán más del pueblo”.
Para colmo de males, la revista Correo Semanal publicó que la Dirección
Nacional de Inteligencia (DINI), ahora en “reestructuración”, elaboró
expedientes de decenas de políticos, empresarios, periodistas e intelectuales
desde finales del gobierno de Alan García en 2010 hasta el año pasado. Ni
siquiera el escritor Mario Vargas Llosa se salvó. La Presidenta del Consejo de
Ministros fue al Congreso a “dar la cara”, pero a diferencia de la ocasión
anterior, esta vez la oposición aprista y fujimorista no le creyó y presentó
una moción de censura contra ella. La DINI depende de su despacho.
¿Qué pasará de acá hasta el
inicio de la campaña electoral?. Sólo Dios lo sabe.

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