Otra vez, xenofobia


Últimas cifras de la Superintendencia Nacional de Migraciones: más de 700 mil inmigrantes venezolanos viven en el Perú.

El Perú se ha convertido en el mayor receptor de migración venezolana en América Latina detrás de Colombia. La causa ese éxodo es harto conocida: Venezuela, un país azotado por una hiperinflación brutal, la escasez y el desabastecimiento de alimentos y medicina, el colapso de los servicios públicos (la reciente caída del servicio de electricidad y agua potable lo prueba) y el desempleo junto a un hampa bestial, un latrocinio pasmoso, una represión cruenta y una censura creciente de la dictadura de Nicolás Maduro, que es apoyaba activamente por la dictadura comunista de Cuba y la autocracia mafiosa de Rusia.

En el Perú la gran mayoría de venezolanos y venezolanos están en Lima. También hay en Arequipa, Cusco, Piura, Trujillo, Huancayo e Iquitos. En este éxodo hay personas buenas como malas, pero mayormente sólo desean hallar aquí mejor calidad de vida que en Venezuela. Algunos tienen suerte y prosperan rápido. A otros les costará más. Todos vienen con el “ímpetu del migrante”. Quienes migraron alguna vez en la vida saben los pensamientos y sentimientos de quienes abandonan familia, amistades y la patria para afincarse en otros lares.

¿Qué pasará cuando caiga Maduro, asuma el poder el “presidente interino” Juan Guaidó (nombrado por la Asamblea Nacional opositora) y se restablezca la democracia en Venezuela?. Habrá venezolanos y venezolanas que desearán volver, pero serán quienes tengan menor tiempo en el Perú. Los demás, con varios años aquí y habiendo traído a sus seres queridos, formado una familia acá o acumulado capital no querrán irse. Con el transcurrir del tiempo serán asimilados a la sociedad peruana. Se “peruanizarán”, como se peruanizaron a inicios del siglo XX muchas comunidades de inmigrantes en el Perú.

Hay xenofobia en el Perú hacia el éxodo venezolano, pero es minoritaria. Sin embargo, está allí y se puede explotar. El nuevo alcalde de Huancayo, Henry López, ha prometido una ciudad “libre de venezolanos” y pretende lograrlo con una ordenanza municipal xenofóbica. Esa norma sería inaplicable y podría ser tumbada en el Poder Judicial o el Tribunal Constitucional por inconstitucional, pero provocará discordia social y división. López pertenece al movimiento político de izquierda radical de Vladimir Cerrón, otra vez presidente regional de Junín. Cerrón, un comunista estalinista, es ardiente seguidor de Maduro y un demagogo, xenófobo y anti-judío. Hizo aprobar una ordenanza regional en 2011 exigiendo a las empresas en Junín contratar 80% de mano de obra lugareña: una norma inconstitucional y anti-económica.

La izquierda radical nunca fue xenófoba. Incluso el APRA tiene pasado xenófobo en la década de 1930, no los “rojos” ni “rojimios”. Por eso Cerrón y López dan asco. Si el éxodo de inmigrantes venezolanos huyendo de la hecatombe de Maduro y la Revolución Bolivariana en Venezuela sirve -entre otras cosas- para evidenciar quiénes son “escoria” en la política peruana, que vengan más entonces.


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