Posiblemente, la gran mayoría de la ciudadanía no sepa quién es César Combina.
Antropólogo de profesión, Combina integró el Congreso extraordinario entre 2020 y 2021. Durante el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo, Combina fungía como comentarista político. Especialmente, por su conocimiento de primera mano sobre el mundo político en el departamento de Junín y la acción política del corrupto -y hoy prófugo de la justicia- ex presidente regional juninense Vladimir Cerrón, comunista estalinista. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo, Combina ha ido adoptado rabiosamente el discurso anti-izquierdista de los sectores “de derecha”.
Combina fue recientemente entrevistado en el podcast del creador de contenido digital Carlos Orozco, donde participa el periodista Eloy Marchán. Cuando Marchán preguntó a Combina su opinión sobre las denuncias por corrupción administrativa que manchan a la Presidenta de la República y su desprestigiado Gobierno, además del impopular e “ilegítimo” Congreso, éste dio una explicación bastante alucinante. Por no decir, estrambótica.
Para Combina, la corrupción administrativa tiene una naturaleza “de izquierda”. Según él, como “rojos” y “rojimios” no creen en la propiedad privada ni el esfuerzo individual, tienden a apropiarse de lo ajeno. Para Combina, los sectores “de derecha” no pueden ser corruptos, porque ellos “sí creen” en la propiedad privada y el esfuerzo individual. Según este razonamiento, si un político “de derecha” comete delitos relacionados al erario público o el aprovechamiento de la función pública, automáticamente, deja de ser “de derecha”.
Usuarios en las redes sociales Facebook, X (otrora Twitter), Instagram o TikTok hicieron leña a Combina por tamaña palabrería absurda. Por desgracia, Combina no está solo en este pensamiento. Gran parte de los sectores “de derecha” comparten esta visión. Creen que la “influencia izquierdista” desde el retorno a la democracia en 2001 ha “degradado” el país y, por eso, es necesario “limpiar”, “purificar”, “desinfectar” todo lo que tenga olor “de izquierda”. Por tanto, los sectores “de derecha” no son corruptos sino quienes no están con ellos.
Aunque usted no lo crea, el mensaje tras las palabras de Combina no es muy diferente al mensaje tras el último discurso del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados de España. Sánchez, ahogado en cada vez más denuncias por corrupción administrativa que salpican desde su partido político, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) hasta su hermano y su propia esposa, insinuó públicamente que “los socialistas no roban, porque son socialistas”. El mismo supremacismo moral de Combina y sus amigos “de derecha” en Perú: nosotros no somos “ladrones”, los ladrones son ellos.
El
psicólogo Juan Carlos Tafur tiene razón cuando ha escrito que cada expresión
pública de cinismo político, cada mentira oficial y cada acto político traidor
a la decencia están preparando el camino al futuro caudillo que “se cargará”
todo y a todos.
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