Gracias al presidente argentino Javier Milei, el término “libertario” se ha popularizado fuera de los Estados Unidos y Argentina.
En boca de quienes se autodenominan así, “libertario” es quien defiende el liberalismo clásico: desde el economista británico Adam Smith en el siglo XVIII hasta la Escuela Austriaca en el siglo XX. Algunos de estos “libertarios” son minarquistas, otros son anarco-capitalistas. Quien escribe no adhiere a una corriente liberal en específico. Personalmente, concuerdo con el periodista español Federico Jiménez Losantos, para quien la palabra “libertario” le hace pensar en un joven universitario greñudo alardeando que es “libertario” para conquistar chicas.
Sin embargo, en Perú existe un libertario muy particular. Un “libertario a la peruana”. Individuos relativamente mediáticos que se auto-perciben “centristas” y dicen “defender las libertades individuales”, pero sólo defienden una que otra libertad. Nunca hablan de responsabilidad individual. Probablemente, no han leído ningún texto del liberalismo clásico, pero sí habrían leído El otro sendero, el viejo ensayo de 1984, cuyo uno de sus autores es el economista Hernando de Soto: un “vendedor de humo”, según el pre-candidato presidencial Phillip Butters,
El “libertario a la peruana” idealiza, romantiza, el mundo informal. Cree que el informal es un “proto-capitalista”: un individuo ultra-racional, quien siempre sabe qué le conviene en materia económica o financiera, para el cual las instituciones y el imperio de la ley “le estorban”. Además, estaría “vacunado” contra el populismo y el mercantilismo (no se entiende bien cómo), a diferencia de los formales.
Por ejemplo, cuando tienes un personaje conocido en redes sociales como el periodista Paolo Benza (hasta ahora espero se disculpe por haber dicho que la ex congresista Betsy Chávez era “moderada”) despotricando del Sistema Privado de Pensiones, exigiendo más retiros de fondos y alegando que cada quien sabe qué le conviene para su vejez, ahí está en acción el “libertario a la peruana”. Benza está defendiendo a ultranza la libertad de disponer del dinero ahorrado en el fondo de pensiones. “¡Es tu dinero!”, dirá, mientras hincha el pecho de orgullo diciéndose “soy liberal”. En realidad, es un “populista disfrazado de liberal”.
La libertad individual está íntimamente unida a la responsabilidad individual. Somos libres de decidir cómo queramos, pero no siempre las decisiones que tomemos serán las mejores y deberemos asumir la responsabilidad por las malas decisiones tomadas, aunque sean dolorosas. Benza, quien parece un racionalista kantiano, no entiende que la naturaleza de la Seguridad Social es que alguien debe pagar las pensiones de los jubilados: si no son ellos mismos mediante sus aportes cuando trabajaron, debe hacerlo la sociedad entera mediante los impuestos. No existen pensiones gratuitas. Tampoco entiende que en Perú no existe una “cultura previsional”: poquísima gente ahorra pensando en su vejez. Piensa en gastar ahora, vivir la vida, disfrutar. Especialmente, los jóvenes. Por eso en las calles de Lima, Trujillo, Ica, Arequipa o Cusco siempre se hemos visto ancianos mendigando o convertidos en vendedores ambulantes: triste espectáculo que no se ve en otras grandes ciudades latinoamericanas. Adicionalmente, los “libertarios a la peruana” como Benza defienden a rabiar la libertad de disponer del dinero de los fondos de pensiones, pero no creen el voto facultativo e insisten en obligarnos a votar en comicios primarios partidarios.
Quien
escribe no desea nada con los sectores “de derecha”, autoritarios,
mercantilistas y conservadores. Tampoco con los sectores “de izquierda”,
populistas y estatistas. Mucho menos con esos “libertarios a la peruana”.
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