¡Dios, líbranos de los “grandes demócratas”!

 

Sin querer, durante la noche sintonicé el programa de televisión del comunicador social Francisco de Piérola en la televisora privada de señal cerrada Canal N.

Piérola entrevistaba al periodista Hugo Guerra (que no me genera simpatía alguna ni le reconozco credibilidad), quien se deshacía en elogios al nuevo Ministro de Relaciones Exteriores, por sus pergaminos académicos y, además, ser un “gran demócrata”. Según la autobiografía publicada en Internet por el nuevo ministro, es un académico apolítico, que se opuso al golpe de estado del 05 de abril de 1992 y la dictadura de Alberto Fujimori, quien también participó en el Foro Democrático y el Comité Cívico, que reunían distintos políticos, intelectuales y profesionales contrarios a la dictadura. Por esos antecedentes, a Guerra no le faltaría razón. Sin embargo, las palabras “gran demócrata” me causan suspicacia.

¿Dónde he oído antes aquella expresión?. En 2019 la periodista Diana Seminario dijo públicamente que aquel empresario, entonces congresista, breve Ministro de la Producción durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczysnki, elegido mayoritariamente por la Cámara para presidir el Congreso, era un “gran demócrata”. ¿Qué tenían en común ambos casos?. Dos hombres de la clase alta peruana, a quienes les ha ido bien en la vida. Personajes sin mayor trayectoria política, que son “de derecha”. Hasta ahí nada atípico.

¿Por qué tanto Guerra como Seminario usaron los términos “gran demócrata”?. Entonces, ¿hay “pequeños demócratas”?. ¿Cuál sería la diferencia entre “demócrata” y “gran demócrata”?. Sospecho esta diferenciación esconde toda una concepción elitista (tal vez sectaria) de la política en Perú desde sectores “de derecha”: nosotros sí somos “demócratas”, “verdaderos demócratas” y nuestros líderes son “grandes demócratas” frente a quienes no están a este lado del espectro político y se hacen denominar “demócratas”, pero realmente no lo son.

¿Qué convierte a alguien en “demócrata”?, ¿la sola proclamación?. En personal, demócrata es quien acepta la democracia (la democracia representativa) como el mejor o el menos malo régimen político. Significa creer en elecciones libres, pluralismo político y alternancia en el poder. Implica no denostar de las cambiantes mayorías formadas por la voluntad popular libremente expresadas en las ánforas. También defender las instituciones y el imperio de la ley, más allá de individuos o colectividades y la fidelidad a las normas en letra y espíritu. Por supuesto, creer en el check and balances entre poderes públicos y la libertad de expresión. 

Alguien es demócrata o no lo es. No existen los “grandes demócratas” ni alguien es más “demócrata” que otro. El personaje que Seminario calificó de “gran demócrata” acabaría convertido en “calzonudo” por los grandes medios de comunicación y el nefasto gobierno de Martín Vizcarra antes y después que éste forzara la disolución de la Cámara para “cargarse” el Congreso el 30 de septiembre de 2019.

Con semejante precedente, lo último que Perú necesita son “grandes demócratas”.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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