El Frente Amplio, esa facción de izquierda radical que
ha conseguido una significativa bancada en el Congreso, tuvo su primera
“prueba” política y ¡desaprobó!.
Días atrás el APRA presentó una moción de orden del
día para votar en la Cámara, al cual se sumaron los fujimoristas, el
oficialismo, Acción Popular y Alianza para el Progreso. El texto refiere a
Venezuela: condena la represión policial, los ataques a la libertad de
expresión, la existencia de presos políticos, los ataques sistemáticos a la
Asamblea Nacional de mayoría opositora y las reiteras violaciones flagrantes a
la Constitución de 1999 y la ley cometidas por la dictadura de Nicolás Maduro y
la “Revolución Bolivariana”. De igual modo, pide soluciones urgentes contra la
escasez y el desabastecimiento de alimentos y medicinas y el colapso del
sistema de salud pública. Por último, solicita al Presidente de la República y
su Gobierno ayudar en lo posible a peruanos que viven en Venezuela.
El Frente Amplio se negó a firmar la moción. Los
congresistas Marco Arana, Marissa Glave, Indira Huilca y otros alegaron “sesgo
político”, “ideologización”, asuntos más importantes, etc. Ante la avalancha de
críticas, presentaron su propia moción, tan matizada y “suave” que pareciera haber
sido redactada por la embajada venezolana en Lima.
¿Por qué el Frente Amplio no condena a la Venezuela
bolivariana?. Políticamente, se perjudica. Maduro casi no tiene simpatizantes
en el Perú, incluso dentro de la izquierda radical. Ni siquiera su antecesor,
el ex teniente coronel Hugo Chávez, artífice de la “Revolución Bolivariana” en
Venezuela que desde 2003 cerró medios de comunicación y hostigó periodistas,
sometió la justicia y manipuló elecciones o referendos, nacionalizó empresas e impuso
controles de precios y de cambios, ideologizó la educación, politizó a los
militares, etc., quien utilizó buena parte de los 18 billones de dólares
recibidos hasta 2012 por renta petrolera para tener presencia política
internacional, tuvo muchos adeptos peruanos. A diferencia de Chávez, astuto,
locuaz y bufón, Maduro es ignorante, vulgar, agresivo y obcecado.
Al final, la Cámara aprobó mayoritariamente la primera
moción. ¿Arana, Glave, Huilca o la ex congresista Verónika Mendoza no saben que
les reprocharemos esta “complicidad” para las elecciones generales de 2021?. Son
políticos tan ideologizados por el “rojerío” populista-marxistoide que no ven
objetiva y sesudamente la realidad. Por eso son incapaces de estudiar y
entender las lecciones de las décadas de 1970, 1980 y 1990 en el Perú, cómo
funciona la economía de mercado o cuánto viene cambiando este país desde 2001.
Por eso no pueden condenar a la Venezuela bolivariana, porque aún siguen
creyendo en ésta.
Mendoza, Glave y Huilca nos decían que el Frente Amplio
es una izquierda radical “moderna”, pero repite el mismo error que la izquierda
radical repetía antaño cuando se trataba de la Cuba comunista: el cierra filas
en defensa fanática.
Lo dice un proverbio bíblico: por sus frutos los conoceréis.
Ya estamos conociendo al Frente Amplio.


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