El alcalde
de Lima, Jorge Muñoz, no es sólo “improvisado” y “frívolo”. Ya nos ha
demostrado que también es “farsante” y “sinvergüenza”.
El miércoles
24 de julio, Muñoz, con la “caradura” que le caracteriza, anunció que solicitará
la nulidad del contrato de la concesión vial Línea Amarilla, firmado en 2009 y
renegociado en 2012 y 2015. Tras un “teatrillo renegociador”, durante el cual
Muñoz salía ante reporteros, micrófonos y cámaras a ventilar pormenores de las
conversaciones, se exhibió en conferencia de prensa desde el Palacio
Metropolitano como quién realmente es: un “chulo” enamorado de sí mismo.
Su excusa
es que la concesionaria francesa Vinci
Highways rehusó a aceptar la reducción de la tarifa de los peajes a S/.
4.40, en vez de los S/. 5.70 actuales. Vinci
Highways había propuesto la reducción a S/. 5.50. Tan mal fue esa
“renegociación” (improvisación pura) que Muñoz pasó los últimos días con el
disco rayado de la tarifa. Nunca habló de la fórmula de cálculo tarifario (que permite
paulatinos incrementos), el cual era esencial en la renegociación, no la
cantaleta de la tarifa.
“Ante estos hechos y en salvaguarda de los intereses de la ciudad y de
sus habitantes, anuncio la nulidad del contrato...”, dijo
Muñoz. Sin embargo, cuando hace poco tiempo regidores del Concejo intentaron
votar la nulidad de ese contrato y el contrato de la concesión vial Rutas de
Lima (sesión que él convocó), el “badulaque redomado” decía que la nulidad
ocasionaría cuantiosas deudas de la comuna metropolitana con Vinci Highways y la otra concesionaria, la canadiense Brookfield (Rutas de Lima), por indemnizaciones
y se debía actuar “responsablemente”. Ahora es más importante la reducción de
S/. 1.30 en la tarifa de los peajes que pagar miles de millones de soles por
indemnizaciones salidos de nuestros impuestos y tributos.
No
obstante, Muñoz no declarará la nulidad del contrato unilateralmente. Tampoco
pedirá la nulidad conjunta entre la municipalidad y Vinci Highways. No. Por consejo de su procuraduría, Muñoz y la
comuna metropolitana acudirían a la Corte Internacional de Arbitraje en Francia
para que pedir la nulidad. Ese proceso duraría ¡más de dos años!, mientras tanto
la concesión vial continuará. No hay certeza que la Corte falle a favor de la
Municipalidad Metropolitana de Lima, pero a Muñoz parece no importarle.
Muñoz sólo
quiere presumir políticamente. Hablaba como si la Corte fuese una “mesa de
trámites” para darle la razón. ¿Acaso Vinci
Highways no se defendería?, ¿acaso no concibe que, tras más de dos años, la
comuna metropolitana pueda perder el litigio?.
“Dos años no es mucho tiempo si tenemos en cuenta (...) Línea Amarilla
lleva nueve años, más de dos gestiones municipales, sin beneficios razonables
para los limeños...”, dijo Muñoz. Sin embargo, después de quejarse
públicamente de Vinci Highways por obras
suyas y hasta ajenas (¿?), todo fatuo dijo que si ésta aceptara la bajada de la
tarifa del peaje como él quiere, ya no habría anulación. Definitivamente, Lima
está a merced de un “embaucador” y no se deje embaucar.

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