Héroe por ley

¿Sabe quién fue el mayor Luis Alberto García Rojas?. Probablemente, no, pero pronto lo sabrá.

García Rojas fue piloto de helicóptero, que realizaba un vuelo de reconocimiento sobre la zona bélica durante la “guerra del Cenepa” contra Ecuador en 1995 cuando fue derribado por fuego ecuatoriano. La aeronave se precipitó hacia tierra muriendo todos los ocupantes.

En 2006, a finales del gobierno de Alejandro Toledo, la viuda del militar muerto consiguió que la Comisión Permanente del Congreso aprobase una ley declarando “héroe” a su marido y ordenando trasladar los restos del fallecido a la “Cripta de los Héroes”, creada en 1906 dentro del Cementerio Presbítero Maestro en Lima, donde reposan los restos del almirante Miguel Grau, el coronel Francisco Bolognesi, el mariscal Andrés Avelino Cáceres, el coronel Alfonso Ugarte y otros héroes y caídos durante la guerra contra Chile, entre 1879 y 1883. El último entierro allí fue realizado en 1961.
              
Desde 1997 el Ministerio de Defensa tiene un ente de “calificación de acciones heroicas”, que nunca ha calificado de héroe nacional a nadie. En 2006 no se le consultó sobre el caso García Rojas, por lo cual hasta 2015 ese ministerio se opuso al traslado de los restos del militar a la “Cripta de los Héroes”. La viuda recurrió al Poder Judicial y una acción de cumplimiento ordenó el traslado. El gobierno de Ollanta Humala iba a cumplir la resolución judicial este año, pero reculó. El caso se mediatizó y suscitó opiniones diversas.

¿Los héroes nacionales se declaran por ley?. No lo creo. ¿Todo caído en armas es un héroe?. No necesariamente. ¿García Rojas merece descansar en la “Cripta de los Héroes”?. No más que héroes reconocidos como José Abelardo Quiñones (aviador muerto durante la guerra contra Ecuador en 1941), Alipio Ponce (capitán de la extinta Guardia Civil, también muerto durante la guerra contra Ecuador en 1941) o Daniel Alcides Carrión (médico y científico, inmolado en 1885), los numerosos militares y policías caídos en acción o ilustres civiles muertos por el terrorismo de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) durante las décadas de 1980 y 1990 o, incluso, el coronel Juan Valer, el único militar muerto de los comandos de la operación de rescate “Chavín de Huántar” en 1997. Nadie pidió la sepultura en la “Cripta de los Héroes” para ellos.

Sin embargo, salvo la inscripción afuera del mausoleo “La nación a sus defensores en la guerra de 1879”, legalmente, la “Cripta de los Héroes” no es exclusiva de los combatientes de la guerra contra Chile. Considerando que hay una resolución judicial ordenando cumplir la ley aprobada en 2006, el nuevo Gobierno nacional ha dispuesto el traslado de los restos de García Rojas, el Ministro de Defensa se ha “disculpado” públicamente con la viuda a nombre del Estado y la ceremonia fúnebre que se realizaría a inicios del próximo año será encabezada por el Presidente de la República.

Quizá se ha “hecho justicia” a García Rojas, pero una justicia con sabor a demagogia parlamentaria, ineptitud burocrática e injusticia histórica.



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