Encienda el televisor o su radio, lea los titulares de
la prensa escrita en papel o Internet. Siempre una catarata de noticias.
Por abrumadora mayoría, el Congreso aprobó el proyecto
de ley para la reconstrucción de las zonas afectadas por el fenómeno
climatológico El Niño (materia de otro artículo), iniciativa legislativa
originalmente del Gobierno nacional. Hay nuevos indicios sobre “Madre Mía”,
caso de violación a los derechos humanos de 1992 y conocido recién 2006, a
partir de interceptaciones telefónicas en 2011 durante el gobierno de Alan
García. Etc.
En una conferencia de prensa de varios integrantes del
gabinete ministerial, en la cual el Ministro del Interior anunció la
contratación de personal civil para labor administrativa en las comisarías
policiales (medida que se añade al establecimiento del sistema renting para alquiler y reparación de patrulleros),
un reportero “desencajó” al Presidente del Consejo de Ministros preguntándole
por la situación de ¡Korina Rivadeneira!.
Pocas veces un reportero formula una pregunta a un
político sobre la farándula. Korina Rivadeneira es una modelo venezolana
radicada en el Perú hace varios años, muy conocida dentro del mundo del espectáculo.
Aparentemente, pareja del piloto automovilístico Mario Hart, con quien se ha
casado recientemente en matrimonio civil. Según el periodismo de farándula,
para evitar que sea deportada a Venezuela.
El estatus migratorio de Rivadeneira habría vencido y
la Superintendencia Nacional de Migraciones ha ordenado la deportación de la
modelo, junto a otros extranjeros en situación similar. Ella se ha paseado por platós
de televisión diciendo que tiene carné de refugiada, que tiene mucho miedo de
volver a Venezuela y que se está cometiendo una “injusticia” contra ella.
Incluso pidió públicamente al Presidente de la República revisar por “dos
minutos” su caso.
Otros políticos, como el congresista Héctor Becerril,
han opinado sobre la modelo venezolana. La situación de Rivadeneira se ha
complicado, porque su matrimonio civil corre riesgo de anulación en el Poder Judicial
por “irregularidades” y los involucrados -incluyendo Hart- podrían ser
denunciados penalmente ante el Ministerio Público. Un relevo de mandos dentro
de la División de Extranjería de la Policía Nacional habría retrasado la
deportación, pero Rivadeneira se iría.
Con un estatus migratorio aparentemente incierto, el
caso Korina Rivadeneira está evidenciado un desorden en la política migratoria
del Gobierno nacional, que con el apoyo mayoritario del Congreso, ha dado
medidas beneficiosas para los venezolanos que huyen hacia el Perú escapando del
manicomio político, económico y humanitario en Venezuela. Además, da mala
imagen ante la sociedad peruana que los extranjeros pueden burlarse impunemente
de la legislación migratoria. Todavía está fresco el vergonzoso antecedente de
Greysi Ortega, la ex cuñada colombiana del cómico Edwin Sierra en 2015.
La divulgación del caso Korina Rivadeneira habría que agradecerlo
al periodista de farándula Rodolfo Gonzáles “Peluchín”. Increíble.

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