Crazy Porky

 

Mientras sigue la demolición institucional (hablaré pronto al respecto), detengámonos un momento en el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga.

Ya estamos acostumbrados a los estrambóticos anuncios de López Aliaga, pero el último merece un comentario aparte. En Puente Piedra, donde fue a inaugurar un pozo de agua (¿?), rodeado de un pequeño contingente de aduladores, López Aliaga anunció que la Municipalidad Metropolitana de Lima comprará drones para la seguridad ciudadana.

Hasta ahí no habría algo malo. Sin embargo, López Aliaga pronunció un conjunto de palabras que ya nos hacen dudar de su salud mental. Dijo que los drones, que son vehículos aéreos no tripulados, tendrían “inteligencia artificial”. Por lo que sé, no existen drones con inteligencia artificial. Ni siquiera para finalidad militar. López Aliaga también dijo que la comunidad capitalina compraría varios centenares de drones, los cuales no son baratos. Presumimos que ya tiene una proforma de venta de distintos postores, ¿no?.

Acá López Aliaga empezó a “desvariar”. Dijo que esos drones se usan en Arabia Saudita. Que sepamos, él nunca ha viajado allá, pero ¡cómo le fascina presumir de su conocimiento “trucho” del mundo!. En fin, dijo que sus drones “detectarán” delitos desde el aire y perseguirán a los presuntos delincuentes. Cuando el dron haya acorralado al supuesto criminal, una voz grabada le dirá “¡Detente o exploto!”. En ámbito militar, los drones pueden volar cargados de explosivos y bombardear un objetivo, pero el dron no explota. Según López Aliaga, sus drones sí, causando daños colaterales (podría haber heridos inocentes en la explosión) y, eso, sin considerar que los drones son fácilmente destruibles.

Por nuestra salud mental, mejor no continuar narrando semejante “delirio” de quien funge como Alcalde de Lima. Solamente, diremos que López Aliaga debe renunciar en cinco meses para tentar la candidatura presidencial -y senatorial- en las elecciones generales del próximo año y no tiene ningún logro significativo que haya cambiado para bien Lima. Pese a todas sus arbitrariedades y tropelías, no pudo “cargarse” las concesiones viales. El proyecto Vía Expresa Sur es un gigantesco pampón con un par de pistas auxiliares, que ha causado varios accidentes de tránsito. Para tal hazaña, violó la propiedad privada y arruinó miles de vidas. Pronto llegarán sus trenes desde los Estados Unidos (la congresista Susel Paredes los ha visto y son “chatarra”), que irán derechito a oxidarse dentro de algún almacén. Ha sobre-endeudado la Municipalidad por los siguientes dos o tres mandatos y convertido su calificación crediticia en “basura”.

Aunque se pasee por todas las canales de la red social YouTube o haga el ridículo en cuanto podcast exista, López Aliaga no se volverá “popular”. Tal vez a él no le importa “pasar vergüenza”, pero a quienes habitamos Lima sí.

Nota aparte: ¡qué vergüenza el berrinche de la Presidenta de la República por las palabras de un alumno adolescente de una escuela estatal en Talara, Piura!. Cada vez nos demuestra cuán indigna es para su investidura.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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