07 de diciembre de 2022: el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo perpetró la intentona golpista y provocó su caída.
Bajo una situación apremiante, el Congreso consiguió los votos necesarios para aprobar la destitución presidencial. Las imágenes de muchísimos congresistas en la Cámara abrazándose de felicidad, fotografiándose, levantando la bandera nacional o gritando vivas a Perú dieron la vuelta al mundo. Pocos días después comenzaron las violentas protestas alentadas por facciones de izquierda radical contra la sucesión constitucional de 2022, que derivaron después en “conatos de revuelta” y “focos insurreccionales” (así los denominó el ex senador Rolando Breña Pantoja, viejo “rojo” maoísta, en declaraciones al diario Perú21) y la severísima represión de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional para restablecer el orden público.
En esa época se propuso una reforma a la Constitución de 1993 para convocar elecciones generales en 2024. Al final, el Congreso aprobó la iniciativa en primera votación, pero no la ratificó en segunda votación. Como ha señalado el periodista Enrique Castillo para el diario Gestión, si hubiese habido comicios en 2024, un candidato presidencial de los sectores “de derecha” hubiera triunfado, porque sus adversarios ideológicos estaban desacreditados y desmoralizados.
Hoy los sectores “de derecha” quieren volvernos al pasado: al 07 de diciembre de 2022 cuando se vestían de “anticomunistas”, podían posar de “demócratas” y el discurso anti-izquierdista aún tenía sentido. Estos sectores “de derecha” irán a la campaña para las elecciones generales del siguiente año diciéndonos que todos los males de este país fueran la consecuencia de haber votado mayoritariamente por la izquierda radical en las elecciones generales de 2021. Algunos van más allá en el extremismo ideológico y ven un Perú “izquierdizado” desde, al menos, 2011 y urge un rumbo corrector “a la derecha”. También existen grupúsculos extremistas para quienes sola la transición hacia la democracia en 2001 fue hechura izquierdista y debemos regresar a los tiempos de la dictadura de Alberto Fujimori en la década de 1990. Si los sectores “de izquierda” son estiércol, en contraste, tenemos unos sectores “de derecha” que casi son como los patricios de la antigua Roma.
Esta pretensión fracasará, porque la gran mayoría de la ciudadanía no ha olvidado que esos sectores “de derecha” sostuvieron políticamente al gobierno de Dina Boluarte durante treinta y cuatro meses. “Cogobernaron” con la dama y esos mismos sectores “de derecha” en el putrefacto Congreso “se la cargaron” cuando no les fue útil propiciando la (ilegítima) sucesión constitucional de 2025 y la instalación del interinato.
Estos
sectores “de derecha” alcanzaron el poder sin haber sido elegidos en las
ánforas para ello, lo han retenido “con uñas y dientes” (convirtiendo la
Constitución de 1993 es un estropajo maloliente) y pretenden volvernos al
pasado para que les votemos, como si ellos no hubiesen sido responsables de
nada desde el 07 de diciembre de 2022.
No hay comentarios:
Publicar un comentario