En enero de este año fue promulgada la Ley que unifica y armoniza la regulación de los símbolos de la Patria, símbolos del Estado y emblemas nacionales.
Creo hechura del congresista José Cueto, militar retirado y otro representante de los sectores “de derecha”, esta ley requiere un reglamento y el Ministerio de Defensa se está encargando de redactarlo. Precisamente, cuando se ha conocido por los medios de comunicación las implicancias de esta ley que, supuestamente, pretende “fortalecer la identidad nacional”.
En primer lugar, los medios de comunicación y hasta plataformas digitales deberán transmitir el Himno Nacional a las ocho de la mañana y las seis de la tarde. Hasta inicios de la década de 1990, televisoras y radioemisoras privadas estaban obligadas a trasmitir el Himno Nacional (con la letra apócrifa) al mediodía y el patriotismo no desbordaba en esa época. Además, el Escudo de Armas deberá desaparecer de todos los documentos personales: desde licencias de conducir hasta pasaportes. Gasto e incomodidad para la ciudadanía. A su vez, el Banco Central de Reserva deberá reimprimir todas las series de billetes y acuñar toda una nueva serie de monedas (cuyo diámetro aumentaría) para incluir el viejo lema nacional “Firmes y felices por la unión”. El ente emisor presentó una acción de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional, que falló en contra.
Sin embargo, la ley y el proyecto de reglamento tiene otras disposiciones liberticidas que rayan en el totalitarismo. Se pretende prohibir el uso de símbolos patrios en la confección o elaboración de ropa, accesorios o enseres. Adiós a las sudaderas, las casacas, los gorros o las chompas blanquirrojas o con alusiones a la bandera nacional. En los Estados Unidos hay mujeres que hasta visten bikinis con los colores de la bandera estadounidense y nadie ha pretendido prohibirlo. Tampoco se podrá utilizar los símbolos patrios en publicidad comercial, decoraciones o alegorías. Se prohíbe izar, exhibir o desplegar banderas extranjeras, exceptuando en las legaciones diplomáticas. Hoteles o restaurantes deberán retirar banderas de otros países. Por si fuese poco, se prohíbe la confección de banderas nacionales de distintos tamaños y todas las astas deberán medir una determinada longitud. Los gobiernos locales tendrían amplias facultades para fiscalizar y sancionar.
Una caracteriza notable en la sociedad peruana desde el retorno a la democracia en 2001 había sido el renacimiento del sentimiento patrio. El sentirse identificado o identificada con Perú, su geografía, sus costumbres y tradiciones, sus símbolos. Por eso han izado orgullosos la bandera nacional o se han cubierto con ésta. Han sido expresiones populares del amor patrio. Esta ley pretende “tutelar” a la sociedad encargando ese tutelaje a quienes, aparentemente, saben cómo se debe querer a la patria mejor que el resto de nosotros. Ridículo hasta el extremo. Es una norma “anti-patria”.
De verdad,
sectores “de derecha”, agarren su ley para “fortalecer la identidad nacional”,
y métansela por donde les quepa.
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