Los “fujitrolls” regresaron. En realidad, nunca se
fueron. Sólo estuvieron algo “callados”.
En Internet, un “troll” es quien publica mensajes
provocadores, irrelevantes o fuera de tema, apelando a las lisuras, los
insultos o las mentiras compulsivas, para molestar o provocar una respuesta
emocional negativa en otros con fines diversos o sólo alterar la conversación
normal logrando que los demás se enfaden y se enfrenten entre sí. En la pasada
campaña electoral, los medios de comunicación apodaron “fujitrolls” a quienes,
bajo seudónimos, hacían lo descrito anteriormente por la red social Twitter al servicio de la candidatura
presidencial de doña Keiko F., ex congresista e hija mayor del ex dictador
Alberto Fujimori, y el fujimorismo en general.
Una iniciativa en el mismo Twitter reveló la identidad real de los más agresivos “fujitrolls”
y el terror cibernético que impusieron acabó: uno ofreció disculpas
públicamente, otros cerraron sus cuentas, otros moderaron el lenguaje. La más
famosa, “Mar Mounier” (Marie Anthoanete Carrillo Herrera), se victimizó,
insultó a medio país y después borró todos sus mensajes comprometedores.
Los “fujitrolls” de ahora no son todos los de antes
ni tan vulgares como antes. Están liderados por personajes públicos de cierto
respeto, como José Barba Caballero (ex diputado, ex senador, ex congresista y
muy activo en Twitter), la actriz
Karina Calmet (fujimorista declarada) o la periodista Martha Meier, a quien no
le molestan las dictaduras “de derecha”. Todos promovieron en Twitter la moción de censura en el
Congreso al entonces ministro de Educación, Jaime Saavedra. A los “fujitrolls”
se les han unido (¿o son los mismos?) los “mudotrolls”, quienes hacen el mismo
trabajo sucio en el ciberespacio, pero contra los opositores al alcalde de
Lima, Luis Castañeda.
“Fujitrolls” y “mudotrolls” me recuerdan a los “búfalos”
del APRA, la “fuerza de choque” aprista durante muchísimo tiempo. “Búfalos” en
honor a Manuel Barreto, el “Búfalo”, un hombre fanático y violento, cercano al
líder fundador Víctor Raúl Haya de la Torre, quien murió en la Rebelión de
Trujillo de 1932. Fogueados en la violencia política de la década de 1930, los “búfalos”
apristas aparecieron en 1945 para disolver un gran mitin en Lima contrario a la
Ley de Imprenta que el APRA impulsaba en el Congreso. Provistos de garrotes,
cachiporras y manoplas de hierro, imponían ferozmente la disciplina aprista en
los congresos partidarios y las asambleas sindicales. También se enfrentaban a
los comunistas, quienes respondían incluso con navajas y pistolas. Los ex
senadores Armando Villanueva y Carlos Enrique Melgar fueron “búfalos”.
Para la década de 1960 los “búfalos” eran detestados
por la mayoría de la población. A rechiflas ciudadanas contra los apristas, los
“búfalos” respondían a golpes. Muerto Haya de la Torre y tras instalarse la
democracia “partidocrática” de la década de 1980, los “búfalos” del APRA ya no
tenían razón de existir y fueron formalmente disueltos.
Del mundo real al mundo virtual, ¿hacen falta “fuerzas
de choque”?.

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