Vamos a La Habana, oh, oh, oh

 

Parece el “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República y su incompetente, corrompido e ideologizado Gobierno quieren acercarse a la Cuba comunista.

Hemos conocido sobre reuniones oficiales entre el embajador cubano en Lima, Carlos Zamora (supuestamente, se iba a ir, pero continúa aquí), y funcionarios del Gobierno nacional. Zamora se reunió con el casi censurado Ministro del Interior para hablar sobre “seguridad ciudadana”, aunque no sabemos qué de bueno podemos aprender de una dictadura comunista violadora de derechos humanos. Zamora, apodado “El Gallo”, también se reunió con el viejito “hitleriano” Presidente del Consejo de Ministros. A su vez, hubo una reunión con el servil Ministro de Trabajo y Promoción del Empleo. Por supuesto, no podía faltar la reunión con el “hombre sin sombrero” en el Palacio de Gobierno teniendo al fondo la bandera cubana.

Experto en agitación política, “El Gallo” es un viejo agente del G2, la inteligencia cubana, creada por Fidel Castro en 1961 a imagen y semejanza de la extinta KGB soviética, cuyos primeros agentes fueron formados por la STASI, la inteligencia de la extinta Alemania comunista. El G2 tuvo su época de gloria durante la Guerra Fría. Los sectores “de derecha” han saltado hasta el techo: creen ver los “intereses” cubanos en el Perú. Sin embargo, un análisis político serio lleva a otra conclusión. Geopolíticamente, a diferencia de Venezuela, Perú no tiene ni ha tenido nada que le interese a la Cuba comunista.

En la década de 1970 la dictadura del general Juan Velasco Alvarado se acercó a la Cuba comunista buscando prestigio y reconocimiento. Castro y la dictadura aceptaron de buena gana el acercamiento, pero no buscando el oro peruano, el cobre peruano, la papa peruana, la lana peruana ni nada por el estilo sino tener “países amigos” con afinidad ideológica para romper el aislamiento diplomático impuesto por los Estados Unidos desde 1960. Actualmente, en Venezuela la dictadura cubana ha desplegado desde 2003 agentes y recursos para controlar los cuarteles militares, el sistema de notarías, la entidad estatal encargada de cedulación y pasaportes, etc., que le garanticen el suministro gratuito de petróleo venezolano y permita el funcionamiento de la economía cubana. En países como Bolivia, México, Honduras o Argentina, la dictadura cubana le interesa el dinero que pueda obtener por el “alquiler” de sus médicos.

Mientras el “hombre sin sombrero” y su manga de adulones y maleantes puedan soñar que obtendrán de la Cuba comunista algo para enfrentar al Congreso, el empresariado y los grandes medios de comunicación, a quienes considera detrás del Ministerio Público y el Poder Judicial, la dictadura comunista puede estar más interesada en los pormenores de las visitas oficiales del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Secretario de Estado de los Estados Unidos a Lima.

Si en sectores “de derecha” no saben, excepto Venezuela y antes Nicaragua, la Cuba comunista no ha hecho nada, nada para evitar la caída de un gobierno afín.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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