El “desastre azul”


Contra viento y marea, la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, y sus lugartenientes decidieron acelerar su “reforma del transporte” extendiendo la vigencia de su “corredor azul”, de los fines de semana a todos los días desde el primero de septiembre.
 
Este corredor cubre las avenidas Arequipa, Inca Garcilaso de la Vega y Tacna y, según Gustavo Guerra García, presidente de PROTRANSPORTE (tecnócrata de la década de 1990 experto en concesiones viales), 125 a 130 buses (usados) bastarían para cubrir la demanda que casi 4,000 vehículos satisfacían y la frecuencia de arribo entre los buses sería de 6 a 8 minutos.
 
Sin embargo, se formaron larguísimas colas en el paradero inicial de Flor de Amancaes en el Rímac, porque la cantidad de buses quedó pequeña. Pasajeros y pasajeras deben esperar entre 20 a 30 minutos para abordar y todos los buses transitan repletos. Quienes viven en las partes más elevadas del Rímac y que antes podían bajar pagando por todo su viaje entre S/.1.50 a 2.00 ahora pagarían entre S/.5.00 a 6.00. Hay quienes prefieren caminar hasta el inicio del corredor o caminar varias cuadras buscando otro transporte. No habrá buses alimentadores del corredor hasta la quincena, que ayudarían parcialmente. Gente harta de la larga espera opta por ir hasta avenidas paralelas o tomar “taxis colectivos”, que cobrarían entre S/.3.00 a 4.00 por cubrir la ruta del corredor. Encima inspectores metropolitanos impiden que circulen microbuses por las avenidas paralelas Arenales, Alfonso Ugarte, Pettit Thouars o Salaverry.
 
El mismo espectáculo captado por reporteros y camarógrafos de televisión se repite a primeras horas del día y durante la noche. El primer día, las autoridades tuvieron que autorizar el tránsito de otras rutas para aligerar la “carga”, pero a partir del segundo no se ha permitido. Guerra García se paseó por cuanto estudio de TV hubo para insinuar que “todo marcha bien”, pero salió corriendo cuando exhibió sus huesos por Flor de Amancaes y la gente casi lo lincha. En plena campaña reeleccionista, Doña Susana sólo se limitó a pedir “paciencia”.
 
Personalmente, lo más indignante es la actitud de ciertos hombres y mujeres de prensa que no ocultan sus simpatías hacía Villarán y buscan la manera de justificar el desastre. Repiten a cada rato que “necesitamos una Reforma”, “Villarán es la única que se ha atrevido a hacer una Reforma”, “toda Reforma es gradual”, “la gente debe adaptarse a la Reforma”, “tanta gente es porque es gratis” (un insulto oculto a la ciudadanía), etc.
 
Villarán y Guerra García ya hablan de implementar el corredor que cubriría las avenidas Javier Prado, Sánchez Carrión y La Marina para este mes. Por ahora todo funciona con “marcha blanca” o gratis, porque la municipalidad está subsidiando a los consorcios del “corredor azul”.
 
En las redes sociales Facebook y Twitter y los distintos paraderos la gran mayoría de comentarios son contrarios a la “Reforma”. Quienes no la critican, reconocen las deficiencias, pero esperan que mejoren pronto. Sabremos si es verdad el 05 de octubre, día de las elecciones.

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