El domingo pasado el diario La República publicó una nueva encuesta de opinión elaborada por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
Según el sondeo del IEP, pese al creciente número de fallecidos (oficiales) y contagiados por la pandemia viral COVID-19 y el desempleo masivo y la quiebra de empresas por la durísima recesión económica, ese “aventurero” llegado a la Presidencia de la República mediante la sucesión constitucional de 2018 tendría 56% de aprobación. Sin embargo, estaría en constante caída si comparamos este resultado con el porcentaje de aprobación en marzo o abril.
Por supuesto, un sondeo de opinión realizado por teléfono, cuyo muestreo probabilístico no es fidedigno, no me es creíble. Una pregunta con respuesta espontánea sí ha llamado la atención.
La encuesta del IEP preguntó: si mañana fuesen las elecciones generales de 2021, ¿por cuál candidato presidencial votaría usted?. Con 15% de intención de voto, ¡el “aventurero”!. Posteriormente, seguirían Salvador del Solar, ex presidente del Consejo de Ministros, y el alcalde de La Victoria, George Forsyth, con aproximadamente 5%. Habría más aspirantes, pero con intenciones de voto ínfimas.
Como no había respuesta asistida, usted hubiera podido decir cualquier nombre y apellido. Si alguien por teléfono me hubiese preguntado, hubiera respondido Huckleberry Hound, Quick Draw McGraw, Top Cat, Augie Doggie And Doggie Daddy o cualquiera de mis personajes animados favoritos de Hanna-Barbera.
Ya en serio. ¿Por qué el IEP aceptó esa respuesta?. La Constitución de 1993 no lo permite expresamente, pero la Ley Orgánica de Elecciones de 1997 sí impediría al “aventurero” postular. Incluso una resolución jurisprudencial del Jurado Nacional de Elecciones para las elecciones municipales y regionales de 2018 señaló que alcaldes o presidentes regionales que completan mandato de quienes dejaron el cargo por muerte, destitución o revocación, no pueden postular al mismo cargo los siguientes comicios inmediatos. Por supuesto, para el “aventurero”, quien ha cometido sinnúmero de fechorías desde su llegada al poder y fue capaz de “cargarse” el Congreso el año pasado (recuerden las turbas rodeando el Palacio Legislativo y contenidas solamente por efectivos de la Policía Nacional), una simple ley orgánica no sería impedimento.
Entonces, ¿por qué el IEP aceptó esa respuesta?. Quizá el IEP intenta quedar bien con el “aventurero”, si consideramos que esta ONG ha ganado mucho dinero por consultorías al Gobierno nacional desde 2018. Quizá es un primer intento por sondear la reacción de la opinión pública y la ciudadanía ante la posible candidatura del “aventurero”, quien, en su interior, la ha anhelado desde el inicio.
No obstante, este sondeo ocurre en mal momento para el “aventurero”. Para el catedrático e investigador Manuel Ruiz Huidobro, basándose en los datos de la misma encuesta, éste apenas tendría 16% de aprobación a mitad de agosto. Está muy desacreditado (según el mismo sondeo) y el Gobierno se deteriora aceleradamente. Ni siquiera creo llegue a fin de año.
Estemos
atentos.
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