¿Para qué ver a Hugo Blanco? ("ESPECIAL")

Dejemos la pandemia viral COVID-19 en el Perú un rato.

Algo de bullicio ha causado la exhibición de un documental financiado por el Ministerio de Cultura sobre Hugo Blanco. Realizado el año anterior, el filme llamado Río profundo fue dirigido por la cineasta Malena Martínez. El estreno fue a través de la red social Vimeo el primero de mayo. Se entraba con pases virtuales especiales y hasta hubo un conversatorio.

¿Quién es Hugo Blanco?. Cusqueño, Blanco nació en 1934. Desde joven fue levantisco. Le impresionaban los relatos sobre lucha campesina contra abusos y crueldades (reales, por cierto) de los “gamonales” en las haciendas andinas. En 1954 viajó a Argentina a estudiar Agronomía, pero dejó los estudios y se volvió trotskista y experto en sindicalismo. En 1958 volvió al Perú y en Lima se unió a la facción de Félix Zevallos en el POR, Partido Obrero Revolucionario. Posteriormente, el POR lo mandó a Cusco. En Cusco, Blanco terminaría afiliándose como sindicalista en la federación campesina de La Convención y Lares. Allí obtuvo su visión política “agrarista” y rompió con el “obrerismo” del POR. Mejor dicho, cortó con las tesis ortodoxas del trotskismo.

Encaramado dentro de la Confederación Campesina del Perú y la Federación Provincial de La Convención, en 1962 Blanco llamó a una rebelión campesina contra el “gamonalismo” y por tierras en la hacienda Santa Rosa, ubicada en Chaupimayo. En ese momento detentaba el poder la Junta Militar de Gobierno, presidida por el general Ricardo Pérez Godoy, que meses antes había derrocado al gobierno de Manuel Prado, cerrado el Congreso y anulado las elecciones generales de ese año. La Junta tenía simpatías hasta del Partido Comunista de línea moscovita, anti-trotskista.

En el intento por apoderarse de las armas de fuego en la comisaría de Pucyura, Blanco mató un efectivo de la Guardia Civil. Otros dos murieron en una emboscada en Mesacancha por la columna armada de Blanco. Cuando la Policía de Investigaciones capturó a Blanco, él se declaró culpable de los tres asesinatos. La brigada Remigio Huamán, organizada y dirigida por Blanco, fue rápida y violentamente aplastada en 1963. La Junta y los militares querían fusilar a Blanco (hubo una campaña internacional dirigida por los intelectuales franceses Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir y el escritor Mario Vargas Llosa), pero en 1966 fue condenado a 25 años de cárcel en la isla penal de El Frontón. En 1971 la dictadura del general Juan Velasco Alvarado lo indultó.

Blanco estuvo en México, Argentina, Chile, los Estados Unidos y Suecia. En 1978 volvió al Perú tras haber sido electo para la Asamblea Constituyente (el tercer candidato más votado), y haber fundado el PRT, Partido Revolucionario del Trabajo. Entre 1980 y 1985 integró la Cámara de Diputados y entre 1990 hasta el golpe de estado del 05 de abril de 1992, el Senado. Aunque tuvo las manos manchadas de sangre, nunca se lo conoció “chanchullos”. Blanco tenía un estilo de vida frugal. Al Palacio Legislativo acudía vistiendo ropa muy corriente y calzando “ojotas”. Hay una célebre fotografía de él en 1978 ingresando a hombros de sus seguidores. Uno de ellos, el hoy periodista Nicolás Lúcar. Blanco tendía tanto al sectarismo político que otros “rojos” le rechazaban. Nunca fue bien visto dentro de la izquierda radical. 

Con barba blanca y peinando canas, Blanco ahora es ecologista e indigenista. Sigue teniendo buenos contactos internacionales. ¿Es un personaje para dedicarle un filme?. Juzgue usted. En lo personal, Blanco sólo es un ex guerrillero termocéfalo convertido en político excéntrico. Si no hubiera sido capturado, posiblemente, hubiese muerto. Nada más.

 


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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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