APRA y Enrique Cornejo, “manchados”

El caso Odebrecht, el mayor escándalo de corrupción en América Latina en los últimos años, está cobrando una primera víctima política en el Perú: el APRA.

Según informaciones del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, en el Perú, Odebrecht pagó por sobornos alrededor de 29 millones de dólares, entre 2005 y 2014. Precisamente, por ahora, tres funcionarios públicos durante el gobierno de Alan García, entre 2006 y 2011, son señalados de haber sido “sobornados” por la referida empresa constructora brasileña. Edwin Luyo, integrante del comité encargado de licitar la obra civil para la construcción de la Línea 1 del Metro de Lima, quien está detenido. Jorge Cuba, ex viceministro de Comunicaciones, y su pareja, la ex voleibolista Jessica Tejada, quienes habrían huido a los Estados Unidos. Miguel Ángel Navarro, otro funcionario cercano a Luyo y Cuba, quien también fue detenido.

Aunque Luyo, Cuba y Navarro no son militantes apristas, las (supuestas) implicancias de ellos y otros más con el caso Odebrecht sí “salpica” al APRA y, especialmente, a Enrique Cornejo. Economista de profesión, Cornejo es el candidato con mayores posibilidades de ganar la Secretaría General del APRA si se celebran las (postergadas) elecciones internas. Tiene apoyo de muchas bases partidarias y pregona un mensaje “renovador” al octogenario partido político, que lo necesita.

Tecnócrata convertido en político o político con perfil tecnocrático (“tecno-político”, como gusta decir el periodista Juan de la Puente), Cornejo tiene hoy “buena” imagen pública: en 2014 fue candidato aprista a la Alcaldía de Lima y obtuvo 18% de votos válidos: un segundo lugar por mérito propio considerando que las encuestas de intención de voto le daban al inicio 5% y la maquinaria partidaria del APRA no le ayudó. Actualmente, es el “pre-candidato” mejor posicionado para tentar otra vez la Alcaldía de Lima en las elecciones municipales y regionales del próximo año.

Cornejo es militante aprista hace tiempo. Bajo el gobierno del APRA en la década de 1980 fue, primero, Secretario General de la Presidencia de la República y, después, jefe del Instituto de Comercio Exterior (ICE), la entidad pública encargada del control de importaciones a mercancías extranjeras: una de las más corruptas en el Estado. El ICE fue desactivado en 1990.

En 2006 el gobierno de Alan García reclutó técnicos independientes o no-partidarizados para la administración pública. Cornejo, sin embargo, fue la excepción: primero fue Presidente del Banco de la Nación. Después Ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento. Por último, Ministros de Transportes y Comunicaciones. En los tres cargos su desempeño fue relativamente eficiente, pero el último cargo le está generando los presentes cuestionamientos.

Si el Ministerio Público llegase a acusar a Cornejo por el caso Odebrecht, el Poder Judicial lo juzgará. Así es la justicia, aunque quizá se perdería una oportunidad para esa “renovación” aprista que la actual cúpula no desea. Esto trazaría el destino del APRA para los siguientes años.

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