Pesimismo “progre”

 

Pronto las tornas cambiarán en Perú. El país vivirá un fuerte viraje “de izquierda” después de estos años de hegemonía derechosa.

Ya no somos pocos quienes creemos que la decepción, la frustración y la ira acumuladas en la sociedad peruana se liberarán en las elecciones generales del próximo año dando el triunfo inesperado a un “candidato vengador”, anti-establishment político, anti-sistema económico (el envejecido modelo económico heredado de la década de 1990 no sobrevivirá) y hasta anti-limeño. No significa que las cosas en el país mejorarán, pero sí que serán diferentes al decadente status quo.

Sin embargo, la “progresía” limeña, esas elites políticas, intelectuales, académicas y artísticas, a través de sus voceros mediáticos o digitales parece estar escéptica y hasta pesimista. Leemos sus mensajes en la rede social X (otrora Twitter), vemos sus videos en las redes sociales YouTube, Instagram o TikTok o escuchamos sus podcasts y pareciera que todo está perdido: los sectores “de derecha” dominarán Perú por los siguientes cincuenta años, la inmoralidad política nos devorará, nada cambiará en el país, nadie volverá a protestar, etc. Quienes tengan dinero, hagan sus maletas, compren sus boletos de avión y váyanse al extranjero. Quienes no puedan, distráiganse en sus mundillos y no piensen en la política.  

¿Por qué estos “progres” están tan desesperanzados?. La “progresía” limeña está compuesta de gente bien educada, proveniente de buenas familias o con nombres y apellidos socialmente relevantes. Personas con luces y sombras, pero que no gustan de “pelear rudo” o “ensuciarse las manos”. Lidiar o enfrentar a la gentuza casi criminal que está con la repudiada Presidenta de la República y su malogrado Gobierno o respaldan al putrefacto Congreso les resulta excesivo. No entienden la lógica envilecedora de las víboras ponzoñosas que nos están (des)gobernando. Por eso constantemente tienen una actitud paranoica: hablan de “pactos”, elaboran teorías conspirativas, se angustian.

La “progresía” limeña fue política y socialmente influyente en el país desde el retorno a la democracia en 2001. Fundamentalmente, entre 2018 y 2021. Especialmente, bajo el nefasto gobierno de Martín Vizcarra. Sus representantes no entienden aún cómo cayeron del pedestal donde se colocaron a sí mismos, cómo han perdido la influencia que hasta hace poco tuvieron. Tampoco entienden cómo hace cinco años, en 2020, fueron capaces de armar el “bochinche callejero” en Lima que “se cargó” el gobierno de Manuel Merino y hoy deben vivir preocupados, resignados y hasta asustados.

Simplemente, el poder es efímero. Un día estás arriba y al otro, abajo. En menos de un año, los sectores “de derecha”, que hoy se comportan como una aristocracia frívola e indolente, como si fuesen los últimos protagonistas de la historia, estarán ansiosos, temerosos y hasta aterrados por el presente y el futuro.

Predigo que cuando las tornas hayan cambiado, los restos de esa “progresía” limeña estarán junto a quienes ostentarán el poder e iniciarán un nuevo ciclo político en Perú.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores